—¿La estás defendiendo? —Christian resopló. —No, no la estoy defendiendo, simplemente le agradezco que haya sacado del mercado a ese imbécil, es todo. —Débora acarició sus sienes, el estrés la está matando. —Necesito que vayas a esa cena. —Abrió los ojos para mirarlo. —Yo no asistiré, estoy harta de las mismas preguntas de siempre, están cuestionando nuestro trabajo, hijo. —Cambió el gesto a uno de preocupación. —Todos hablan de nosotros y de cómo estamos perdiendo a nuestros clientes, ¿Te das cuenta de lo que eso significa? Todo el imperio por el que me he dejado la piel se está yendo al caño. —Suspiró pesadamente. —Los Hamilton somos reconocidos por resurgir desde las cenizas, pero es agotador siempre tener que levantarse... por años he mantenido esta empresa en lo alto de la cima y ah

