Christopher aprovechó aterrada que estaba para acariciar con la yema de sus dedos lentamente su brazo, Ana no podía dejar de mirarlo fijamente a los ojos, extrañamente había algo en él que no le permitía moverse ni alejarse, ni dejar de verlo, dentro de sí sabía que no lo quería cerca, muy dentro de ella sabía que no tenía que estar cerca de él, sin embargo mientras más el recorría su piel con la yema de sus dedos ella se aferraba a él, a quedarse allí. Se acercó a ella con sutileza, mira sus labios fijamente y se acerca cada vez más, Ana esas lista, iba a ser besada por el chico que más odiaba e el mundo, y estaba lista. Cerros sus ojos y esperaba ese beso, pero sus labios no llegaron. —No puedes estar con nadie más Ana Denali. Tú eres mía. –susurró a su oído, esto le dio una especie d

