Capítulo 18

1309 Words

La Arquitectura de la Calma El sol caribeño, a diferencia del implacable sol de Buenos Aires, era indulgente. Entró a raudales por los grandes ventanales de la villa, despertando a Valeria con el olor a sal y a sándalo de Aarón. El primer despertar en la isla fue diferente. Ya no había la prisa del escape ni el miedo a la redada matutina. Había paz, una paz tan profunda que era casi perturbadora. Aarón no estaba a su lado. Vale lo encontró en la terraza, haciendo ejercicios de estiramiento bajo la luz naciente, su cuerpo esculpido y fuerte, una máquina de guerra obligada a la calma. Vestía pantalones cortos de running y nada más. El aire de Dueño Secreto se había disipado, reemplazado por el de un hombre intentando desesperadamente anclar su mente. —Buenos días, Dueña Secreta—, dijo Aa

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD