Aquel día llovió... Aquel condenado día.
Frank estaba arrodillado, debajo de la lluvia, a mitad de la noche, era muy tarde y Frank estaba cansado... Muy cansado...
Frank apenas podía mantenerse consciente, todo lo que podía hacer era estar allí... Sin moverse, sólo mirando el piso y llorando... Estaba muy cansado...
La lluvia corría por la cara de Frank, sus lágrimas se confundían con las gotas de lluvia, y la cara de Frank era un remolino de emociones... Enojo, tristeza, dolor y sufrimiento, era difícil saber que pensaba Frank... Todo lo que sabía era que Frank estaba sufriendo...
Amanda y Jon estaban a unos cuantos metros de Frank, mirando aquella horrible escena... Su amigo, su hermano, estaba sufriendo y no podían hacer nada... Sólo observar.
Frank estaba en frente de una gran colina en llamas, con un fuego tan grande que Amanda llegó a creer que podría extenderse por todo alrededor y acusarles problemas... Aquel era una colina de cuerpos en llamas, personas muertas, asesinadas, varios cientos unos encima de otros... Hombres y mujeres por igual. Eran tantos que la colina de cuerpos media varios metros. Muchas distintas vidas, padres, madres, abuelos, hijos y hermanos... Eran tantos... Todas esas personas asesinadas... Asesinadas por el propio Frank...
Frank lloraba en silencio. Aquella escena sigue atormentado a Amanda varios años después, el día que su amigo y hermano realizó al fin su venganza... Su venganza por su madre y todos sus amigos asesinados injustamente por aquellas personas que yacían muertas en frente de ellos. Jon también sufría aquel día igual que Amanda... Y no por todas esas vidas perdidas, sino por su amigo. Ninguno de los dos se arrepentian de aquella matanza, ellos sólo sufrían por su amigo, pero claro, era fácil para ellos decirlo... Ellos no habían matado cientos de personas en una noche.
Entonces Frank grito... Grito de dolor mientras lloraba, grito tan alto que ni siquiera el sonido de la lluvia amortiguaba su grito. Amanda se preocupó por un momento que eso pudiera atraer a una horda de zombies hasta ellos, pero simplemente no podía hacer nada, Frank sufría.
—¡¿Por que?!... ¡Por que todo en este mundo debe terminar en muerte!... ¡Por que todos debemos sufrir!... ¡Por que debo ser yo quien cause todo este sufrimiento!...
Frank gritaba al cielo, a pesar de que nadie además de Jon y Amanda podían escucharlo, gritaba como para que el mundo entero lo escuchara.
Amanda pensó en consolarlo, en decirle que nada de lo que había pasado era su culpa, que aquellas personas habían hecho cosas mucho peores... Quería recordarle como se habían llevado su brazo y la pierna de Jon... Como habian dejado ciego a Frank de un ojo cuando apenas era un niño, casi 14 años antes, cuando apenas tenía 4 años, como habían matado a tantos de sus amigos por pura diversión e incluso a su propia madre... Pero no pudo, no le parecía lo correcto, pensó que lo que quería realmente Frank era sufrir.
Frank estuvo allí por varias horas, casi había amanecido y ya había dejado de llover, cuando Frank decidió pararse y volverse hacia ellos.
—Es hora de irnos, no podemos seguir mucho tiempo aquí... vendrán por nosotros- dijo Frank con voz ronca y lenta y una cara totalmente inexpresiva, mirando a Amanda y Jon.
Ayudaron a Frank a llegar al auto, se había hecho algunas heridas de bala y estaba débil por la larga lucha. Lo montaron en el carro. Decidieron que Jon debía conducir aquel día, y Amanda se sentó al lado de Frank, en el asiento de atrás. Jon arrancó el carro y cuando ya se habían alejado de la colina de muertos, Frank comenzó a llorar otra vez, pero esta vez se quedó dormido mientras lo hacia, con su cabeza apoyada en el hombro de Amanda. Frank al fin había realizado su venganza y estaba cansado...
Cerca de aquella escena, una joven chica escondida en un edificio cercano observaba... Observo toda esa escena, con aquel hombre matando a todas esas personas, como había juntado todos los cuerpos y los habían quemado y luego había llorado y gritado mientras decía algunas palabras... Pero Olivia no escuchaba lo que decía, Olivia estaba llorando, nunca en su vida había tenido tanto miedo y había estado tan enojada... Todo lo que podía pensar Olivia era en su padre... Su padre que se encontraba en aquella colina, junto con todos esos otros cuerpos de viejos amigos y conocidos... Su padre estaba muerto. Y mientras aquel hombre y sus amigos se alejaban, Olivia observaba, miraba sus caras y hacia donde se dirigían... Recordaría esas caras, un hombre blanco sin una pierna, una mujer sin un brazo y con pelo castaño... Y el hombre, un hombre n***o sin un ojo y con un brazo destrozado... Olivia los recordaría. Entonces Olivia prometió aquel día, prometió una venganza... Una promesa de venganza por su padre... No importa cuanto le costara ni que tuviera que hacer o cuánto tiempo tardara. Olivia mataría a aquel hombre y sus amigos algún día.
Olivia cumpliría su venganza.