Las únicas personas que sabían del regreso de Marypaz eran los padres de Gianfranco, pero ella les rogó que no le dijeran nada, quería sorprenderlo. El propio Franco fue a recibirla al aeropuerto. —¡Don ogro! —exclamó Marypaz, sonriendo ampliamente—, perdón, don Franco. —Encargó a Beto con su hermana y corrió a saludarlo con un abrazo—, ya llegó su peor tormento y vine con Ana Paula, ella es peor que yo. Franco sonrió, la abrazó con calidez. —Me da gusto verte, y claro a tu hermana también, solo espero que entre los tres. —Miró a Beto—, no acaben con mi hacienda, y la poca paciencia que tengo —advirtió. —¿Cómo estás de salud? Marypaz carcajeó al escucharlo. —En el auto le cuento sobre mi salud, le voy a presentar a mi hermana. —Giró y llamó a Ana Paula, hizo las debidas presentaci

