Entre tanto en el gran salón, ya las cosas se habían calmado un poco. Los mellizos Luisana y Lionel afortunadamente dormían como piedras, no escucharon la llegada triunfal de su tío, pero cuando se enteraron de que estaba en la hacienda se alegraron, además que saludaron con cariño a Paula y Cris. —Nuestro tío se pasó, ¿cómo se aparece aquí echando disparos al aire? —cuestionó Joaquín a Paula y su primo. —Lo lamentamos, no pensé que mi papá se quedaría en la ciudad a comprar un rifle, cuando dijo que se le olvidó algo, creímos que sus lociones y cremas para el rostro —explicó Christopher. Paula colocó su mano en la frente, se sentía indignada, más cuando vio que Gianna y Georgina se habían llevado un buen susto, por culpa de su esposo. —También les ofrezco una disculpa, en verdad l

