Gianfranco se puso de pie de un solo golpe, su respiración era irregular, se olvidó de pensar, lentamente se fue acercando a la pareja. Miró como la nariz de Leo rozaba la de Marypaz, estaba a un paso de besarla. Y cuando los labios de Leo iban atrapar los de Marypaz, sintió que alguien lo agarraba del hombro y lo separaba de golpe de la bella chica. —¿Qué ocurre? —Leonardo volteó furioso decidido a enfrentar al intruso. Marypaz sintió que las piernas le temblaban, miró a Gianfranco y el corazón de nuevo se le aceleró. Leo frunció el ceño al darse cuenta de que se trataba de su primo, soltó un resoplido. —No puedo creer que vinieras hasta acá por esos informes. —No, no vine por eso, me gustaría aprender a bailar, parece que la señorita Duque es muy buena maestra. —La miró y la r

