—¡Susan! ¡Susan! Fueron los fuertes gritos que el señor Rossi emitió al entrar a la casa, su esposa salió de la cocina, y cuando lo miró se quedó estática. —¿Qué te ocurrió? —preguntó sorprendida. —La caída del abuelo fue épica. —Lionel se empezó a reír. —Los gritos de Marypaz, lo asustaron —Luisana comentó—, nosotros filmamos todo, aquí tenemos la grabación. —¿Te caíste Franco? Él miró a su esposa con profunda seriedad, puso los ojos en blanco. —No, me metí a probar el lodo, dicen que es beneficioso para la piel —contestó en un tono de ironía—, serías tan amable de pasarme una toalla, o algo con que limpiarme. —Más bien necesitas una ducha. —Susan apretó los labios—, vamos a la alcoba. ¿Cómo te caíste? Franco subió las escaleras resoplando, y le fue contando a su esposa, lo

