Despierto sintiendo algo en mi cintura, algo que se aferra a mí con fuerza cuando tengo mi conciencia, le doy forma y resulta ser un brazo. Eso me sorprende, así que me levanto y la persona que me agarra resulta ser... —Vuelve a dormir, Elena—trago y niego. Esto parece una pesadilla, una maldita pesadilla de las más terroríficas del mundo. Me levanto de la cama y voy al baño para lavarme la cara, hasta mejor decido darme una ducha para tratar de quitar la imagen de él dormido a mi lado. Cuando salgo del baño, lo veo despierto y con la sábana tapando de la cintura para abajo, tiene su celular en la mano mientras sus ojos están fijos en la pantalla, los míos están buscando una salida para irme de aquí. —Mi madre nos quiere en el palacio a la una, a más tardar. —¿Por qué estás aquí?—levan

