Cuando Stair estuvo por subir al edificio de Reagan Style se encontró con Isabel, que le miró con sorpresa —¿Estás aquí por mí? —¿Eh? ¡Ah, sí! Recordé que aquí laboras, y bueno, pensé que si tenía buena suerte podría saludarte y saber cómo estabas tú y el bebé. Ella sonrió con ternura, le gustaba que pensara en su bebé —Estamos mejor. —¿Saliste temprano? —Sí, hoy nos dieron el día libre, de hecho, ya no queda nadie en la oficina, todos se fueron. Stair asintió, seguro de que Lilah ya no estaría ahí —¿Qué te parece si te llevo a casa? —Sí, gracias, ya no conduzco mi auto, últimamente tenía muchos mareos y preferí no arriesgarme a tener algún accidente. Stair le abrió la puerta de su auto, mientras subía él al lugar de conductor. Cuando Isabel miró al otro lado, descubrió que Erne

