Jason contempló el documento en la pantalla, impasible, todavía conmocionado. El archivo adjunto incluía su certificado de nacimiento, donde figuraban los nombres de un hombre y una mujer como sus padres biológicos. También había otro documento con los detalles de la adopción. La familia Haward lo había adoptado, y el hombre al que siempre había conocido como su padre le había puesto el nombre de Jason Haward. Lo único extraño era que, en el apartado correspondiente al nombre del bebé, solo aparecía «un niño». Tomó el teléfono de la mesa y le envió un mensaje a aquella persona. Después se levantó del escritorio y se sentó en el sofá, absorto en sus pensamientos. Durante todo ese tiempo, el hombre al que había considerado su padre biológico era en realidad su padrastro. Mientras

