CAPÍTULO DIECISIETE Había pasado un minuto de las seis cuando Cassie volvió a la farmacia, pero el farmacéutico la había esperado amablemente y pudo darle todas las pastillas que necesitaba para un mes. Cassie aún estaba mareada por el encuentro que había tenido con el doctor Lafayette. Había estado cerca de arrojar una bomba de forma inocente, que la hubiese dejado en la peor situación posible. Incluso su primera pista de que había problemas con la familia podría tener consecuencias. Solo podía rezar que la amistad cercana del médico con Pierre no se antepusiera a la confidencialidad del paciente, especialmente por la sorpresa del primero ante la cantidad de medicación que tomaba. —Esta receta sirve por tres meses —le dijo el farmacéutico—. Puedes volver en cualquier momento después el

