—No, que ya sé muy bien, que es lo que me quieres decir, que si soy un incrédulo, un desconfiado, que no me creo nada, que si yo mismo los viera, también seguramente que diría que no era cierto. Todo eso ya os lo he escuchado muchas veces, para tratar de justificar vuestra postura, pero la realidad, es que vosotros no queréis admitir, que su existencia no es posible de demostrar. Simplemente, como digo yo, porque no se puede, nadie es capad de demostrar lo que no existe, pero ¿Creéis qué si de verdad existieran, se iban a molestar, en visitar un lugar, donde unos casi animales, sí por qué eso es lo que seriamos para ellos, viven matándose entre sí, donde unos bárbaros no saben hacer nada? —¡Anda Blas!, calla, que no dices nada más que barbaridades, ¡Qué vamos a ser unos animales!, bueno,

