CAPÍTULO IX-2

1973 Words

Llevábamos un rato por allí, habíamos descargado las mochilas, ¡Qué alivio!, parece que no, pero el peso, cuando uno no está acostumbrado a cargar, se llega a hacer insoportable. Estaba dudando si quitarme las botas, cuando vi que Antonio, ya estaba entrándose en el agua y sin pensarlo dos veces se metió totalmente, y sacando de pronto la cabeza dijo: —¡Anímate, está estupenda! No quise decirle que no me hacía gracia la idea de mojarme, pues me imaginaba que no estaría muy agradable. Bueno, la verdad es que siempre he sido un friolero, así que, haciéndome el valiente, le seguí y me di un chapuzón. Claro que sólo eso, entrar y salir, enseguida busqué un huequecito al sol, para poderme secar cuanto antes. Él siguió allí, no sé el tiempo, parecía que nada le importaba, le vi que estaba d

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD