massimo salió del ascensor y se aflojó el cuello de la camisa ya que se sentía muy acalorado. Intentando recobrar su habitual tranquilidad, se forzó a racionalizar los acontecimientos de los anteriores días. Le había impactado mucho ver a su hija y encontrarse de nuevo con Merida. Pero alrededor de ambas había una barrera invisible que no le permitía acercarse a ellas realmente. Apretó los dientes y se aseguró a sí mismo que derribaría aquella barrera aunque le costara sudor y lágrimas. Al entrar en su despacho, se encontró con la juiciosa mirada de Tuila y ambos comenzaron a analizar la lista de candidatos a director de la empresa. –¿Qué te parece Dexter Barry? –preguntó ella en un momento dado. –Per carità. ¿Estás loca? El hombre es un completo inútil. –¿Y Steve Disney? Me gustó.

