Alessandra Eran más de las nueve de la noche cuando Rita empieza a escuchar a los mariachis en la calle. Por algunos minutos disfrutamos de la música, pues creíamos que se trataba del festejo de cumpleaños de algún vecino. Hasta que le gana la curiosidad al escuchar más cerca la música. Entonces se asoma por la ventana y regresa corriendo con la mano a la altura del corazón. —Mi corazón está a punto de detenerse, afuera…— dice agitada— afuera están los dos… —¿De quiénes hablas? —De Sebastián y Ricardo. —No Jodas— expreso levantándome rápido de la cama para correr hacia la ventana y ver por una rendija. Por poco se me detiene el corazón, los dos cantando a dúo para mí. Mis ojos solo se enfocan en Sebastián cantar y la piel se me va poniendo chinita por su melodiosa voz. —¿Ahora qué h

