Agosto 24

726 Words

Un delicioso aroma me despertó, bajé y Armando estaba en la cocina preparando el desayuno, me acerqué y lo abracé por detrás. —Buenos días—. —Preciosa dama, muy buenos días tenga usted, ¿que tal noche?— —Como siempre, ninguna novedad, ¿y tu? ¿Has sentido frío?— —No, para nada, si lo hubiera sentido, habría ido a tu habitación para quitármelo—. Soltó tremenda carcajada —¡Mentira! Ante todo soy un caballero—. Desayunamos delicioso, me di una ducha y me organicé, Armando se marchó a su casa y me dejó en el local. Creo que no había doblado la esquina cuando Damián apareció en mi puerta. —¿Pasó la noche aquí verdad? —. —Si, ¿y?—. —Me estás matando lentamente—. —Tu tienes tu vida, déjame hacer la mía, vete, dijiste que no me buscarías más—. —¿Es buen amante?—. —No tengo por qué resp

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD