Capítulo 6

2265 Words
—El sello está completo. —Los grandes ojos plateados de Ámbar están rojos. —Ya no existen las restricciones, eres una guardiana completa. El tonto rey no dice nada, esquiva mis ojos. —Ya no llores. —Una pequeña pata peluda roza mi mejilla. Atrapó su patita, su almohadilla es rosada, es tan cute. —Si te sientes mejor, aprietas. —¿Por qué? —preguntó mientras intento resistirme, no la aprietes. —No lo sé, ya no llores. —Su voz tiembla. ¿Por qué parece que estás sufriendo?, no me conoces. Plap, plap, plap… El inepto rey agita sus alas, instintivamente abrazo al conejito. —Es tiempo de terminar con las formalidades aunque creí que tardariamos más en hacerlo. ¿No estaba bloqueado el sello?. —Inquiere mirando a su consejera. —No entiendo lo que ocurrió, estoy segura que vi el sello sobre su cuerpo, ¿Puedes acercarte?. —Si. —Quedo enfrente de ella, me examina en todas las direcciones. —¡¿Y?!. —Realmente no lo sé, el sello desapareció por completo. —¿Fue mi mamá?. —¡¿Dijiste algo?!. —¿Este tipo solo sabe alzar la voz?. —No estoy segura pero creó haber escuchado la voz de mi mamá. —¿Eso es posible?. —No lo sé rey, al menos que sea por eso. Abre sus ojos en shock el intento de rey. —¿Qué es eso?. Ámbar sonríe y no responde. ¡Ey, no me ignores!. —Rey, ¿No es tiempo de acabar con las formalidades?. —No quiero, Rubí es mi mejor soldado. —Rey, usted siempre lo supo, un día ella se iría y ese día es hoy. —Pero… —Rey —advierte molesta —, Rubí no sabía el motivo pero ella entreno más duro que nadie, siempre esperando, esperándote. —¿A mi?. —Si a tí. —¿Por qué?. —¿Naciste el 1 de Febrero del año 1007 ?. —¿Por qué lo sabe?. —Eres muy especial pequeña princesa. —Sus ojos brillan llenos de amor. —No soy una princesa —replicó incomoda. —Rubí nació el mismo día que tú y a la misma hora. —¡¿Por qué?!. —Ya te lo dije eres muy especial, hija de Myrine Mitso. —Soy Alida… Mi nombre es Alida. —Tienes un nombre muy bonito. Yo asiento en respuesta. —No me dirá… ¿Por qué soy especial?. —No estás preparada para saberlo. —Consejera real, ¿Yo estaba esperando a Alida?. —Rubí tiembla. —Así es, desde tu concepción antes de tu nacimiento ya fuiste preparada para estar con ella, ¿Tú corazón ahora ya no duele?. —No lo hace, me siento muy feliz y por fin entiendo porque, por fin estoy contigo —Sus preciosos ojos rojos se fijan en mí, Rubí sin dudas fue un nombre ideal para ella. —Yo siempre esperé por ti, te estuve esperando, ¡Es un gusto conocerte, soy Rubí!, por favor seamos grandes amigas. Abrazo a la bola esponjosa, estoy muy contenta que quieras ser mi amiga. —¡Deja de llorar mocosa y responde!. —Me reprende el pajarraco que también está llorando. —Seamos mejores amigas, Rubí. —Rey, ¿Quiere un pañuelo?. —No necesito esa cosa. Ámbar se ríe, el pajarraco se molesta. —El gran rey no llora, yo no tengo lágrimas. —Dile eso a los mocos que tienes colgando de tu pico —digo divertida. —A ti te cuelgan, tus mocos llegaron a tu túnica. —¡Tú, tienes mocos en tus plumas!. —¡Y tú, tienes mocos en tu cabello!. —Es bueno que ambos dejaran de llorar, ¡Ahora dejen de gritar!, o los golpearé. —Ella sí que da mucho miedo. Ambos nos miramos, tú tienes mocos ave tonta. —Suficiente, ¡Rey termine con las formalidades!. Me dedicó la última mirada mortal. — Guardiana del bosque Nenúfar, Alida, esta fue la voluntad de la antigua guardiana Myrine Mitso, fuiste reconocida por el árbol sagrado, la marca en tu cuerpo y el artefacto sagrado en tu cuello son pruebas de ello y este rey, acepta que tu eres la guardiana… Rubí… Tú eres y serás su compañera, desde que naciste fuiste distinta a los demás, la bendición del árbol es grande sobre ti y siempre lo será. —Bien hecho rey. —Lo sé. Soy el gran rey Pericón. Hago una mueca. —¡Ja, ja, ja!. —¿De que te ries?. —Creo que ese nombre coincide perfectamente contigo. —Infla su pecho con orgullo.—Suena como si fuera una combinación de perico con tucán. Tienes demasiado pico, eres bastante feo. —Alida, es un nombre demasiado lindo para ti, ¿Cómo puedes ser tan fea y tener un nombre bonito como ese?. —Se burla Pericón de mí. —Además no soy un perico, soy el gran águila real, y la otra palabra no la conozco pero no me agrada como suena. ¿Tucán?, ¿Qué es eso?. Eres demasiado tonto y no lo entenderás. —¿Quién sabe?… Por cierto Ambar, ¿Qué es este lugar?, no recuerdo haber leído de este bosque porque es muy diferente al igual que su nombre, Nenúfar, en el folleto de la escuela no habla de él, da advertencias por cierta bestias pero ustedes no parecen peligrosos además no lo leí completó, y este lugar es muy hermoso. —Miro al tonto pájaro. —Exceptuando a ese rey demente. —Mocosa, cuida las palabras que usas para referirte a este rey. —Deja de llamarme mocosa, entonces. —¡No quiero!. —Yo tampoco tucán. —¿Quieres pelear?. —Rey. —Pero ella empezó. —El muy infantil me señala con su ala. —Usted tiene muchos más años que esa pequeña, tiene que dar el ejemplo. —Así es, de el ejemplo —repito triunfal. El rey pone mala cara y se calla. —El bosque que rodea a la academia es un bosque común o al menos lo era hasta hace poco tiempo porque la contaminación del corazón humano llegó ya a sus raíces, el veneno no deja de expandirse, esto provocando que la magia oscura que estaba sellada resurja más poderosa y los primeros en pagar el cruel precio es este inocente bosque como sus criaturas, algo terrible se está gestando en su interior. —Ámbar ¿Qué es el bosque Nenúfar entonces?, ¿No forma parte del bosque de la academia?. —El bosque Nenúfar es parte de la tierra de las hadas. —¿Las hadas no habían desaparecido en la gran guerra?. ¿No se extinguieron cuando intentaron huir? —¿Desaparecieron?, ¿Eso es lo que dicen los humanos?, ¡¿Qué huyeron?!... ¡Por eso no me agradan, malditos desagradecidos!. ¡Humanos tontos!. —¡Rey!. Controle su pico, cálmese. —Yo también soy humana. ¡Tampoco me agradas!. —Alida tu también, tranquilízate. —No eres humana, no del todo. —¿Qué dices tucán?. — Alida, la bendición del bosque sólo puede ser recibida por quienes comparten sangre con las hadas. —dice incomoda Ámbar. —¿Soy un hada?. —Pregunto incrédula. Sé que soy hermosa pero jamás pensé que sería un hada. —No lo eres. —Suelto el aire retenido en mis pulmones. —Pero eso no quiere decir que no lleves parte de su sangre. —No entiendo, ¿Soy parte hada entonces?. —Alida, cálmate, te contaremos todo pero aún no es el momento. Es muy peligroso saber toda la verdad. —Merezco saber lo que ocurre. —Te diré lo que necesitas saber ahora, cuando estés preparada sabrás toda la verdad, te lo prometo. —Si es así, ¡¿Qué es lo que necesito saber?!. —La historia de la gran oscuridad, del sacrificio del reino de las hadas y de tu madre. Alida, tienes que ser consciente que de ti depende salvar al bosque Nenúfar y el reino de Barziola. —¿Mi madre?, ¿Qué sacrificio hizo?, ¿Yo… Salvar?, estás equivocada, tengo 15 años, intentó salvarme a mí misma en estos momentos, ¿Cómo voy a salvar al bosque Nenúfar y sobre todo al reino de Barriola?. ¿No están confundidos?. No es graciosa su broma. —Myrine Mitso junto al rey hada, hicieron un gran sacrificio, ellos entregaron todo su poder… El poder de Luminus fue drenado por completo de su cuerpo… Para establecer el gran sello con tal de detener la propagación de la oscuridad. —¿Luminus?. ¿No es el apellido del rey y de la familia real de Barziola?. —¡Son unos… —Ámbar coloca una extraña fruta en el pico de Pericón interrumpiendo sus palabras. —Luminus es la energía que proviene del árbol real de las hadas… No sabía que en Barziola lo utilizará la familia gobernante. Un silencio incómodo surge. —¿Si el árbol produce Luminus, el rey hada y mi madre, ellos lograron recuperar su poder?. —No fue tan fácil cariño, el rey es parte del árbol y el árbol parte del rey. Luego de que el poder fuera drenado, él, ambos entraron en un largo sueño al igual que… Ellos. —¿Ellos?. —¿Por qué se ven todos tan tristes?. —El resto de las hadas y los animales mágicos. —¿Ustedes son animales mágicos?, ¿No?, pero no duermen. ¿Por qué ellos sí?. —Recuerdas que dijimos que Rubí era especial, ella fue la única capaz de eclosionar después de que todos durmieran, los animales mágicos no dependemos por completo del Luminus pero nuestro nacimiento sí, los animales que habitan en el bosque Nenúfar exceptuando a Rubí nacimos antes del gran sueño del rey y el árbol. Los huevos del bosque dejaron de nacer y eclosionar. —Pero en el reino de Barziola, existen las criaturas mágicas, hay un centro en la academia donde las ayudan y aprenden de ellas. —Esas criaturas, tienen la línea de sangre mágica pero ya no son por completo mágicas, al vivir lejos del bosque y del poder del rey hada probablemente hayan sufrido alguna mutación fuera del bosque. Aquí muchos bebés mágicos duermen junto a las hadas, hay muchos bebes que esperamos conocer. —Lo lamento. —Rubí se frota en mi mano. —Gracias. —Muerdo mis labios. —Yo, yo, yo puedo preguntar, ¿Dónde están los pequeños?. —Alida, eres el nuevo guardián del bosque, claro que puedes saber. Te las enseñaré. —Rubí, yo no creó que sea… —¿Esas gemas son iguales a las que adornan las mansiones?, ¿Por qué… Pericón sujeta una pequeña gema del árbol antes que Rubí y se acerca a mí, es preciosa, Pericón encorva su robusto cuerpo. Su voz es solemne. —Los humanos se contaminan más y más… Sus corazones cada día se tornan como la noche intentando adoptar su forma, solo hay odio, ambición, envidia, codicia, entre tantas otras cosas… Provocando que la oscuridad se vuelva más fuerte, la luz cada día se debilita de manera increíblemente absurda, al igual que la vitalidad del árbol. Los humanos no paran de contaminarse, y todo a su alrededor se torna repugnante. El árbol solo quiere protegerlos pero no sé por cuánto tiempo más podrá hacerlo, si tan solo pudiera recuperar algo de vitalidad, todavía existiría la posibilidad de que las hadas también puedan hacerlo, si el rey abriera sus ojos estoy seguro que podría salvarlos a todos. —Sus ojos mientras observa la diminuta gema son tiernos. —¿Las pequeñas gemas son los huevos?. —Si, lo son. —¿Podría tocarlos? —camino hacia el árbol. Pericón y Ámbar se colocan delante de él. —¡¿Qué quieres hacer?! —gruñe en desacuerdo el pajarraco. —No lo sé —acarició a Rubí—, ¿Ayudarlos?, ni yo misma lo comprendo pero siento que puedo hacerlo. —Ni lo sue… —Rubí tráelos —ordena Ámbar. —¡No!... —Gracias. —No dejo que el tonto pájaro continúe. —Si. —Rubí salta al suelo, con agilidad se dirige al árbol, escalando sin problemas trae tres preciosas gemas. —Alida, ten. —Confío en ti —dice Ámbar sin apartar sus ojos de ellas. Sujeto primero una gema de color blanca con pequeñas manchas negras, la marca en mi muñeca se ilumina, la diminuta pieza cambia a un hermoso huevo con manchas blancas. —Hola —le susurró con cuidado mientras lo acarició, poco a poco el huevo empieza a resquebrajarse… ¡Plop!... La cabeza de un panda bebé surge, ¡Es muy lindo!, mis manos tiemblan pero espero pacientemente a que pueda romperlo por completo, sus ojos húmedos me observan, no puedo soportarlo más, finalmente lo abrazó. —¡Esto es imposible, Myrine Mitso jamás pudo hacer algo como esto!. —Su majestad, ¡Asustara al bebé! —ladró y Rubí lo reprendió, antes de saltar delante de mí. Intento sujetar otra gema pero Ambar me detiene. —No lo hagas, tú tez no es la correcta. Ahora que lo dice mi cuerpo se siente, ¿Bastante pesado?. Esto… Es como si fuera empujada hacia abajo, Pericón me atrapa a tiempo, abrazo al panda que rompe a llorar, lo observo me alegro que no se haya hecho daño. —¡Alida!. —Tengo… Tengo… Sue…ño… —¡Mocosa!. ¡Callate pajarraco…!. ¡Ya no resisto!. —¡Alida!.
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