Capítulo 18 - La elección entre el amor y el poder

4996 Words
En el Reino de Serpens Alhena estaba muy molesta, habían pasado días y ninguno de sus súbditos había logrado hallar a Ana, los llamó a todos y los reprendió - ¿Cómo es posible que nadie sea capaz de hallar a esa niña? ¡Estoy harta de su incompetencia! e perdido muchos hombres en batalla, ¿será que alguno de ustedes tendrá la capacidad de hacer lo que les ordeno? - ¡Mi señora, hemos hecho todo lo posible, pero pareciera que se la hubiera tragado la tierra! - Exclamó nervioso uno de los hombres Alhena camino hasta ellos desafiante y se paró frente a Zafiro, mientras se cruzaba de brazos - ¿Y tú? ¿qué tienes que decirme al respecto? ¡esta misión era tuya! ¿o no? - ¡Lo que dice él es cierto, al parecer se la tragó la tierra, lo lamento mucho su majestad! - ¿Esa es tu maldita excusa? - Grito Alhena enfurecida - ¡Salgan todos de aquí! ¡Zafiro, tú te quedas! - Todos abandonaron la sala, Orlecius no quería irse, pero no tuvo alternativa Alhena caminó lentamente alrededor de Zafiro, observándolo por todos lados, este estaba quieto y se mantuvo firme, ella se paró frente a él y lo miró de frente - ¿Sabes lo que debería hacer contigo en este instante? ¡eliminarte! pero no puedo, eres muy preciado para mí, voy a darte otra oportunidad y espero que la sepas apreciar, - Para Zafiro era extraño estar frente a Alhena, era ver a Ana, en versión oscura, sabía que no tenían comparación, el parecido era increíble, pero su aura era totalmente distinta. - ¡Zopo, trae la caja! - El obediente hombre le entregó una caja de madera y la abrió, en ella había una medalla y un casco de oro con la inicial de la serpiente - ¿Qué es eso? - Preguntó curioso - ¡Te nombraré comandante de mi ejército! - Zafiro sintió que iba a caerse, no lo podía creer - ¡¿Qué?! - ¡Esto es para veas que confío en ti Zafiro! eres un guerrero muy poderoso, tienes todas las condiciones y capacidades para esto, yo creo en ti. - El chico no lo podía creer, aceptar ese cargo era desafiarlo todo. - ¡No puedo! no... - ¿Cómo que no puedes? te estoy dando un cargo importante, todos te obedecerán - ¡Me toma por sorpresa! es... es demasiado - ¡Comprendo querido! sé que es sorpresivo, e reclutado a algunos hombres más, ya que necesito obtener el ejército más grande y mi deseo es que tú lo dirijas, juntos tú y yo seremos invencibles. ¿No vas a decir nada? - Zafiro no sabía qué decir, se sentía entre la espada y la pared. - ¡No sé qué decir su majestad! - Alhena se acercó lo que más pudo a él - ¡Tráeme a esa niña y te llenare de oro, tendrás lo que quieras, pondré el mundo a tus pies y más si lo pides! - Zafiro estaba helado, jamás pensó que Alhena le daría tanto poder, tenía la cabeza nublada. - ¡Necesito pensarlo! ¿puede darme tiempo? por favor - ¿Qué tienes que pensar? ¿no te gusta la idea? estoy llevándote a lo más alto - ¡Por favor! - Alhena no comprendía la actitud del chico, pero pensó que quizás era demasiado sorpresivo y estaba impactado - ¡Está bien querido! pero no mucho, solo tienes 2 días, necesito poner en marcha las cosas pronto - ¡Gracias su majestad! - Y ya sabes que tienes mi corazón, te e esperado mucho - Alhena lo abrazó, pero él no respondió, ella intentó darle un beso y tampoco fue correspondida, Zafiro dio vuelta la cara - ¿Por qué me rechazas? ¿no te gusto? ¡Mírame! soy bella y puedo darte lo que me pidas, solo deseo tu amor y lealtad, ¿no te das cuenta de que somos perfectos? tú y yo podremos ser dueños del mundo si queremos, dime ¿qué tengo que hacer para que me ames como yo a ti? ¡dime y lo haré! eres todo lo que quiero. - ¡Usted es muy bella su majestad! cualquier hombre estaría dispuesto a caer de rodillas a sus pies, pero yo no puedo - ¿Por qué no puedes? - Zafiro no sabía qué decir - ¡Porque yo prefiero admirarla de lejos, usted es demasiado grande para un patán como yo! - Alhena dio un suspiro, creyó que él la admiraba y le parecía intocable. - ¡No sé porque me provocas tanto Zafiro! yo sé que pronto me amarás y seremos uno - Él no dijo nada, solo se aferraba a lo que sentía por Ana, eso le daba la fuerza para enfrentar todo. Salió de salón con la cabeza revuelta, estaba atrapado y no sabía qué hacer, necesitaba salir a tomar aire, respirar Orlecius lo esperaba en el patio, lo notó pálido y preocupado - ¿Qué sucedió? ¿qué te dijo la bruja? - ¡Estoy acabado Orlecius! - Exclamó mientras se dejó caer de rodillas - Orlecius se agachó para acompañarlo - ¿Por qué? - ¡Sácame de aquí, vamos a otro lado! - Ambos salieron del castillo, Zafiro estaba pensativo no pronunciaba ninguna palabra, llegaron hasta un bar, Orlecius pidió unos tragos, Zafiro tomó el vaso y lo bebió rápidamente - ¡Tranquilo, vas a emborracharte si bebes así! ¡dime que te dijo esa loca! - Orlecius, por favor, ayúdame, no sé qué hacer - ¡Dime qué pasa! - Alhena quiere darme el cargo de comandante, quiere tener el ejército más grande y quiere que yo lo dirija, me pidió que le entregue a Ana y si lo hago pondrá el mundo a mis pies - ¡Pero esa es una buena noticia! ¡Podrías nombrarme general! por favor - ¡Orlecius no seas payaso! ¿te das cuenta? ella está haciendo esto porque quiere que caiga rendido a sus pies, quiere que la ame y yo no puedo corresponder ese amor, nunca me a llamado la atención y yo estoy enamorado de Ana. - ¿Y cuál es el problema? acepta el cargo y ya, piensa que aceptando podrás de alguna manera proteger a tu amorcito - ¡Sí! ¿pero por cuánto tiempo? ¿crees que Alhena se conformará y no me pedirá nada a cambio? me lo dijo claro, quiere mi amor - ¡Acepta el cargo! regálale flores, joyas, mantenla distraída hasta que esa niña pueda ayudarte a deshacer el hechizo - ¡Tú mismo me dijiste que estaba jugando con fuego, eso sería peor! - Zafiro, amigo querido, ya estás en el fuego, ahora procura no quemarte demasiado, tendrás que jugar las cartas - ¡Quiere a Ana a toda costa! me ofreció todo si la entrego - ¡No me digas que estás pensando en entregársela! - ¡Estás loco, jamás! lo que me preocupa es que es capaz de todo con tal de cumplir sus caprichos - Zafiro, piensa con la cabeza, si aceptas el cargo podrás manejar las cosas a tu antojo y proteger a esa niña, pero si Alhena se entera de que la traicionas, de la misma forma en que subiste vas a caer. - ¡Tengo miedo Orlecius! está obsesionada conmigo - ¿Y no as pensado ni por un segundo en hacer lo que dice? ¿en entregarle a la hermana y tener todo lo que siempre soñaste? ¿te imaginas? - ¿Y ser su perro faldero el resto de mi vida? ¡Estás loco! no puedo hacer algo que dañe a Ana, prefiero morir - ¡No es un mal negocio el que ella te propone! si no estuvieras enamorado de esa niña, de seguro no lo habrías dudado - ¡Ana vale más que todo eso para mí! - ¡Ahora no eres nadie! arriesgas el pellejo cada vez que se te ocurre ir a verla, con ese cargo podrías manejar las cosas, ¡piénsalo! - ¡El problema no es ese Orlecius, el problema es lo que ella quiere a cambio! ¿comprendes? y si no acepto el cargo va a sospechar de mí, por eso me siento atrapado - ¡No tienes elección! si quieres proteger a tu amorcito, tendrás que jugar muy bien el ajedrez - ¡Maldita bruja! - ¡Veo que ya elegiste hace rato! ¿tanto amas a esa niña? ¿al punto rechazar ser dueño del mundo? - ¡La amo con todas mis fuerzas! ¡Aceptaré el cargo solo para tener mayor libertad! ¡no me importan las riquezas! - ¡Recuerda que tendrás mayores responsabilidades! menos tiempo, no todo es color de rosa - ¡Pero no tendré a nadie detrás de mí! excepto esa bruja - Amigo, te deseo suerte y.. ¿me vas a nombrar como general? Zafiro le dio el sí al cargo que Alhena le ofreció, el castillo fue preparado totalmente para la ceremonia, muchos súbditos al servicio de la Reina, ese día nació el ejército de Serpens, todos los soldados perfectamente vestidos, el Reino que Alhena creó era próspero, creció en poco tiempo, invitó a Reyes de otros lugares para presumir su fortaleza. Zafiro era preparado por los sirvientes para recibir su cargo, estaba nervioso, ya hacía una semana que no veía a Ana y estaba desanimado, solo le escribía sus poemas, pero necesitaba sentirla cerca, la extrañaba demasiado, quería dejarlo todo y correr a sus brazos, se sentía como un muñeco al que estaban vistiendo al antojo de ellos, como un títere al que Alhena quería manejar a su antojo, solo se aferraba al amor que sentía por Ana, era lo único que lo mantenía de pie, lo único real y verdadero que tenía. Cuando estuvo listo, fue llevado por los fríos pasillos, lucía elegante con su traje militar, era de color oscuro, incrustaciones y líneas de oro, una capa larga negra y fondo azul marino, botas largas de color n***o brillante, todo un comandante de un ejército poderoso, solo pensaba en que podría proteger a Ana, aunque eso le podía costar la vida, pero no podía permitir que Alhena llegara a ella, sacó fuerzas de su amor y decidió enfrentarlo todo. Al llegar, había una alfombra roja, se detuvo mientras esperaba ser anunciado, solo se imaginó que tenía enfrente a Ana, que ella era su meta. Fue anunciado, camino lento hasta el trono de Alhena, esta quedó totalmente encantada al verlo tan elegante, todos los soldados alrededor alzaron sus espadas, mientras él pasaba, sabía que estaba entregando su cabeza en bandeja, que si cometía un error nadie lo podría salvar, pasaban tantos pensamientos por su cabeza que sentía que iba a reventar. Llegó hasta Alhena, que se derretía al verlo, para ella era perfecto, era lo que más quería, estaba dispuesta a todo con tal de enamorarlo y que jamás la dejara. La ceremonia comenzó, Alhena se levantó de su trono, Zafiro se inclinó - ¡Hoy nace un ejército poderoso, el más grande de todos! conquistaremos cada rincón de la tierra, seremos los más grandes y temerosos y un ejército, debe tener un buen líder a la persona idónea para hacer posible nuestro sueño, es por eso que hoy, los dejo bajo del mando del mejor de todos, del más capaz y valiente, un poderoso guerrero que será la cabeza de este gran cuerpo - Zafiro sentía que la sangre se le iba a la cabeza y que su corazón saldría disparado - Yo la Reina de Serpens, el reino más próspero de todos, te nombro a ti Zafiro, comandante en jefe del ejército imperial de Serpens, Alhena tomó el casco de oro y lo puso en su cabeza, el nervioso joven se puso de pie y esta puso su medalla en su pecho, mientras los soldados le rendían honores, Alhena se le acercó al oído para susurrarle - Te ves hermoso mi amor - esas palabras fueron repulsivas para Zafiro, sentía asco cada vez que ella se le acercaba. Los soldados le rindieron honores, Alhena presumía triunfante su poder frente a los demás Reyes invitados, se sentía grande, invencible, ahora solo faltaba su máxima ambición, tener la Estrella Dorada. Todos los invitados pasaron a celebrar el nombramiento, había mucha comida y música, Zafiro lo único que quería era salir corriendo a buscar a su amada. - ¡Felicidades querido amigo! - Dijo Orlecius bromeando - ¡No empieces! - ¡Cambia esa cara, ya puedes hacer más cosas! - ¡Lo único que quiero es largarme de este lugar, pero si salgo será muy notorio! - ¡Ya habrá tiempo de ver a tu amorcito, as las cosas bien Zafiro, no te dejes llevar por la desesperación! - ¡Lo sé! quiero que esta celebración vanidosa se termine pronto Los Reyes invitados saludaban a Zafiro, todos querían conocer al joven comandante, las princesas y reinas acompañantes suspiraban al verlo, era muy llamativo, sus ojos celestes resaltaban con su traje oscuro haciendo honor a su nombre, eran como 2 joyas preciosas Más tarde la fiesta de celebración terminó y fue trasladado a su nueva habitación, toda llena de lujos, era grande, tenía una cama enorme y cómoda, observó todo y para él no había nada que se comparara con la belleza de su amada Ana, sentía que ese lugar no era gran cosa si ella no estaba, la extrañaba, no existía ninguna joya preciosa, ni candelabros de oro que fuera más valioso para él que Ana, caminó hasta su balcón y tenía una vista envidiable, tenía todo después de no tener nada, pero esas cosas no lo llenaban, se desvistió, se sentó en su escritorio, tomó su pluma y comenzó a escribir, necesitaba expresar todo lo que sentía, necesitaba que ella supiera cuánto significaba para él. Aquí estoy En esta noche fría como el hielo rodeado de belleza efímera de piedras y oro de paisaje y luna pero en ninguna de ellas puedo hallar tu dulzura de qué me sirve tanta riqueza si no puedo sentir tu grandeza han puesto el mundo a mis pies han enaltecido mi nombre más todo esto es tan falso cómo decir que e dejado de quererte no existe minuto en que no te piense estás viva en mi mente el tiempo es cruel, es imprudente quisiera que avanzara rápido para tan solo tenerte oh, amada mía no te olvides de mí soy un soldado inerte porque la que le da vida es tu amor, tu sonrisa tú simplemente. Enrollo el pergamino y le puso una cinta, estaba agotado, lo tomó y lo puso entre su camisa, fue hasta su cama y se acostó, quería soñar con ella, cerró sus ojos y se durmió. Ana observaba la lluvia desde la ventana, la noche era fría, extrañaba demasiado a Zafiro, estaba preocupada por él, Raguel se acercó para hablar con ella. - ¿Señorita Ana le sucede algo? - ¡Extraño mucho a Zafiro! - ¡La entiendo, pero recuerde lo que dijo en sus cartas! - ¡Lo sé! solo quiero que amanezca pronto - ¡Debería dormir! si quiere la ayudo - ¡Claro, si duermo amanecerá pronto! Al día siguiente Zafiro envió el mensaje con su paloma, Ana lo recibió y quedó encantada al leer su carta, su corazón latía rápido, empezaba a tener la necesidad de verlo, era más que solo extrañarlo. - ¿Qué es lo que la detiene Señorita Ana? - ¿A qué te refieres? - ¿Qué siente por el joven Zafiro? - ¡Muchas cosas, es solo que en el fondo aún tengo miedo! - ¡Es entendible sentir miedo en su situación! pero no puede vivir siempre en base a ello - No quiero que le hagan daño - Ambos sabían que esto era arriesgado - Lo sé, pero era imposible no estar juntos Ya en la tarde Zafiro por fin pudo encontrarse con Ana, al verla simplemente su corazón saltó de alegría, ella se lanzó a sus brazos y se unieron en un tierno beso, como si no se hubieran visto en años, luego ella lo miró, se veía hermoso con su traje de comandante, le pareció el hombre más apuesto de todos, ante sus ojos era perfecto. - ¡Te ves tan apuesto! de seguro fuiste la atención de todos en la celebración - ¡La única atención que necesito es la tuya mi amor! - ¡Amo tus ojos, son tan hermosos, cada detalle de ti, eres el hombre más bello de todos! - ¡Lo más hermoso eres tú mi ángel! te extrañé tanto, no sabes cómo rogaba que el tiempo pasara - Yo también te extrañé demasiado, necesito estar contigo - Él sonrió al escucharla decir eso, era lo que quería escuchar, eso le daba más energía y ganas de continuar, la abrazó y la volvió a besar, Ana sintió que algo se desataba poco a poco en su interior. Se sentaron juntos debajo de un árbol, mirando el lago, sus cisnes, el cielo, mientras se besaban una y otra vez, como si fuera la última vez que se verían. - ¡Ahora tengo un poco más de libertad, pero menos tiempo, mi cargo es muy ocupado y la Reina quiere invadir, no me gusta esto Ana, estoy en el infierno mismo! - ¡Tranquilo, yo sé que no será por mucho tiempo! - Si logro salir de esto ¿vendrías conmigo? - ¿Cómo? - ¿Te casarías conmigo? - Ana se sorprendió y no tuvo dudas - ¡Contigo voy donde sea, sí me casaría contigo! - ¿De verdad? - Zafiro se alegró demasiado con su respuesta - ¡Sin duda que sí! Él la abrazó y sentía que tenía que proteger este amor con todo, sentía que tenía que ser alguien para ella, el mejor de todos, aunque sabía que Alhena no lo dejaría ir tan fácil, pero aun así creyó que era posible. - ¡Me haces el hombre más feliz de todos! - Tengo una inquietud - ¿Qué sucede? - ¿Qué diré cuando recupere mis poderes? todos sabrán que fue por amor y querrán saber quién es - Zafiro no había pensado en eso, - ¡Tienes razón, no lo había pensado! - ¡Tengo miedo Zafiro, no quiero que te hagan daño! - Tranquila, eso no va a pasar y si sucede debemos enfrentarlo - Raguel se irá cuando recupere mis poderes y aparecerá Cuarzo - ¿Quién es Cuarzo? - Es mi unicornio alado, tiene alas rosa pastel, él me ayuda contra las entidades espirituales malignas - ¿Un unicornio? - ¡Sí! - ¡Eres increíble! espero poder conocerlo, debe ser hermoso, tanto como tú - ¡Es muy bello, sufrí mucho cuando lo perdí! - ¡Pronto lo recuperarás, sé que tendrás tus poderes! lo creo - Y yo creo en ti Ella lo miró y le dio un beso, él sintió que estaba en el cielo Más tarde Ana estaba en el jardín del castillo, caminaba y suspiraba, Amylee la observaba y hablaba con Sasha - ¿As notado que Ana a cambiado bastante? - ¿A qué te refieres? - ¡Últimamente está muy distraída! ¿crees que extraña a Jeff y no nos quiere decir? - ¿Tú crees? ¡cielos, no e hablado de eso con ella, soy una pésima amiga! - ¿Crees que deberíamos llamarlo? - ¡No, creo que primero debemos hablar con ella! Ambas fueron a buscar a Ana, esta estaba sentada en el pasto mientras miraba el cielo, se sentía en las nubes, como si estuviera de verdad en el paraíso, a su mente venían los recuerdos de Zafiro, sus besos, abrazos, suspiraba y sonreía sin querer. - ¡Observa, se está riendo - Dijo Amylee a Sasha en voz baja - ¡Tienes razón, no tiene cara de extrañar a nadie! - Ambas se miraron desconcertadas y se acercaron a ella - ¡Hola Ana, ¿podemos sentarnos? - ¡Hola, claro! - ¿Por qué estás tan contenta? - Pregunto Sasha - ¡Es un día muy bonito! - Amylee notó un brillo especial en sus ojos, había algo distinto en ella, ya no estaba triste, no había amargura, reflejaba felicidad, irradiaba brillo, como si fuera otra persona. - Disculpa, nos preocupamos por ti, pensamos que quizás extrañas a Jeff - Ana miró a Sasha - ¡No Sasha, Jeff es pasado! - Ambas se miraron extrañadas - ¿Estás segura? ¿no nos estás mintiendo? - ¡No Sasha! no te miento, estoy bien Era hora de la cena, estaban todos ya sentados junto al Rey, Ana no se quitaba nunca el collar que le regaló Zafiro, estaba sentada y sentía que flotaba en el aire, estaba pegada pensando y no lo podía evitar, sus ojos brillaban aún más cuando recordaba su nombre, amaba pensar en él. Justo en ese momento llegó un invitado especial a la cena, Ana escuchó esa voz y la reconoció, alzó la vista y era Jeff, que quedó clavado al verla, el Rey lo había invitado para discutir algunos temas, saludo a todos y se sentó frente a Ana. - ¡Buenas noches, Ana! - ¡Buenas noches, Jeff! Entre la cena él la observaba, no podía evitar mirarla, ella seguía en su mundo interno con Zafiro, él notó algo distinto en ella, vio que sus ojos tenían un brillo destellante, la observó y quedó clavado en el collar que llevaba, no le dio mayor importancia, pero estaba distinta. Amylee, observó que Ana no tenía interés por Jeff, a diferencia de él que era muy notorio su gusto por ella, Sasha estaba inquieta, conocía a Ana, sabía que algo ocultaba y se decidió a averiguarlo. El Rey hablaba y hablaba con Jeff y de pronto comenzó a recordar la fiesta de su cumpleaños y resaltó el baile de Ana con el joven misterioso - ¡Te fuiste muy temprano aquel día Jeff! - ¡Sí, tuve un inconveniente Señor! - ¡Te perdiste la mejor parte! - ¿Ah sí? ¿cuál? - ¡Hubieras visto bailar a esta Señorita, lo hace increíble! - Jeff la miró y no recordaba que alguna vez bailara, Ana se sintió incómoda con el comentario del Rey - ¿En serio? - ¡Sí hombre, baila hermoso! - ¿Y con quién bailó? - Preguntó Jeff, Ana lo miró y se sonrojo - ¡Con un joven muy apuesto! ¡era realmente un caballero, ¡ay! bailaban tan bien - Dijo Amylee con emoción Jeff, se puso serio - ¡Sí, pero qué lástima que no te dijo su nombre Ana! - Exclamó Sasha Ana quería salir corriendo de ahí, Jeff la notó nerviosa, incómoda y sintió una desagradable sensación en su estómago, hace tiempo no se veían y le seguía pareciendo hermosa. Terminó la cena y Ana se levantó rápidamente de la mesa, Raguel fue tras ella y fue alcanzada por Jeff que la tomó de la mano - ¡Espera Ana! ¿podemos hablar? - Sasha y Amylee se miraron - ¿De qué quieres hablar? - ¡No te e visto hace tiempo, por favor, solo un momento! - Fueron a un lugar más privado - ¡No sabes cuánto te e extrañado Ana, e pasado estos meses pensando mucho en ti! - ¿Has estado bien? - ¡Sí! ya falta poco para poder mudarme, solo algunos detalles - ¡Me alegro por ti! - Jeff notó que era distante su trato hacía él, ya no era cálida y amable como antes - ¡Estás muy cambiada! - ¡No, sigo siendo la misma! - ¡No Ana, te conozco desde pequeña! - Bueno, el tiempo pasa y supongo que maduramos - ¿Sabes? yo... no e podido olvidarte, tenía muchas ganas de verte, pero nunca quise incomodarte, respeté tu espacio - ¡Y te lo agradezco, es lo mejor! - Jeff sintió una estocada con esas palabras - ¿Hasta cuándo me vas a castigar? - ¡Jeff no te e castigado, lo que tuvimos se acabó! y debes entenderlo - ¡No seas cruel conmigo, yo aún te amo y haría todo por estar contigo! - ¡Lo lamento Jeff, no puede ser! - Jeff se mordía el puño para no soltar las lágrimas y miró nuevamente su collar - ¡Qué bonito collar! ¿quién te lo dio? - Ana no sabía qué decir - ¡Un amigo! - ¿Un amigo? ¿Dennie? - - ¡No! - ¡No sabía que tenías más amigos! - ¡Sabes que sané a mucha gente! - Si no hubiese sucedido eso con Hamal ¿estarías conmigo? - ¡No lo sé Jeff! - Él notó nuevamente ese brillo en sus ojos - ¿Quién es? - ¿Qué? - ¿Quién es el que me robo tu amor? - Ana se sonrojo y no supo responder Él no resistió más y dos lágrimas rodaron por sus mejillas, era demasiado doloroso saber que había alguien, alguien que le arrebató lo más amado por él y no poder hacer nada, se arrepintió nuevamente del error con Hamal. - ¡Jeff, no hagas esto! no te hagas daño - ¡Ojalá pudiera arrancarme el corazón! sabes, pensé que solo estabas enojada, que pronto me querrías, fui un imbécil. - ¡Lo siento Jeff! - ¿Lo siento? ¿eso es todo lo que vas a decir? - ¡Nunca te dije que pasaría algo más! - ¡Sí! yo malinterprete todo, pero yo sé que me quisiste, lo sentí ¿es que no queda nada de eso? dime, ¿qué hago para revivir eso? me siento tan mal, siento que te tuve tan cerca, que no supe hacer las cosas por mi maldito miedo, que te tuve y te dejé ir y eso me mata. - ¡Basta! debes entender que no puedes tener todo en la vida Jeff - Yo no quiero todo, te quiero a ti, tenía tantos planes para los dos, quería darte lo mejor, darte todo lo que quisieras, respetarte hasta que estuvieras lista para el siguiente paso, pero no me dejaste, me juzgaste por un error que hoy pago todos los días ¿hasta cuándo tengo que pagar por eso? - ¡Hasta que te perdones a ti mismo, yo ya olvidé todo eso Jeff y en el fondo sabes que es lo mejor, eres libre y puedes hacer lo que quieras. - ¡No quiero hacer lo que quiera sin ti! ¿cómo te explico que no puedo dejarte ir así? - ¡Tienes que hacerlo, yo te quiero mucho pero no como quieres, tienes que entenderlo por favor, yo nunca e querido hacerte daño! - ¡Sé que no quieres dañarme, pero el solo hecho de saber que alguien me robó tu corazón es una espada afilada que me atraviesa el alma! espero que jamás en la vida experimentes esto Ana. - ¡Ya basta, no sigas, estás dañándote a ti mismo! no lo hagas - ¡Dime! ¿cómo derribo este muro que levantaste? ¿tengo que pelear por tu amor? - ¡No Jeff, no tienes que hacer nada, vete y no me busques más, sé feliz! te deseo lo mejor - ¡Dime! ¿quién es? ¿quién es el tipo? - Ana salió de la sala, Jeff trató de detenerla, pero Raguel le impidió hacerlo - ¡Ya escucho a la Señorita Ana joven Jeff! no haga un escándalo por favor o tendré que sacarlo a la fuerza - ¡Suéltame! ¿tú sabes quién es el tipo verdad? siempre estás con ella - ¡Joven Jeff! mi deber es cuidar a la Señorita Ana en todos los aspectos, no chismear, no sé de qué tipo habla, usted está muy alterado por favor váyase - ¡Sé que lo sabes! - ¡No sé de qué habla! venga conmigo lo llevo afuera - ¡No gracias, puedo ir solo! Jeff abandonó el castillo, Raguel se aseguró de que se fuera y subió rápidamente a la habitación de Ana y la encontró llorando en su cama junto a Sasha y Amylee consolándola, no paraba de llorar, se sentía culpable de que Jeff sufriera, no soportaba eso, no quería verlo mal, pero no podía hacer nada para evitarlo. - ¡Señorita Ana, usted hizo lo correcto, si no siente nada por él tiene que decirlo! - Sí, pero me duele que sufra por mi culpa, yo lo quiero mucho, pero no como hombre - ¡Señorita Ana, la entiendo, pero usted no debe hacerse cargo de los sentimientos de los demás! tarde o temprano él tendrá que entender las cosas. - ¡No quiero volver a verlo! por favor Raguel no dejes que se acerque a mí - ¡Cómo usted diga, tenga cuidado porque no creo que se rinda tan fácil! estaba muy alterado - ¡Siempre a sido así! - ¡Lamento mucho lo sucedido Ana, trataré de que no se encuentren, él vendrá seguido de aquí en adelante, tiene planes con mi padre! - ¿Qué? pero Amylee... - Cuando aparezca por aquí simplemente nos quedamos en la habitación Señorita Ana, no tiene que angustiarse, yo no voy a permitir que se le acerque, no se preocupe - ¡Gracias Raguel! - ¡Es una lástima que las cosas hayan terminado así! espero que el enemigo no ataque, debes saber Ana que si eso sucede él estará aquí.- Dijo Amylee - ¡Lo sé, ya no quiero hablar más de él! quiero dormir, olvidar este episodio - Tranquila ya pasara, dale tiempo al tiempo, él de seguro comprenderá que no puede obligarte a quererlo, lo que pasa es que te ama y está dolido - Lo sé Sasha, todo pasará.
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