El día había casi acabado. Había mandado un mensaje a Ciro para encontrarnos hoy y hacerles los anillos de día. Una vez más, tenía que intentar escabullirme y esta vez sin Louis. Iba a escaparme de una casa con dos vampiros y un hombre lobo. La idea sonaba realmente absurda. Había dicho a los chicos que estaría en mi cuarto descansando, debido a toda la magia que utilicé aquél día, contándoles que me había debilitado. Con suerte no me molestarían. Era consciente de que si me pillaban iban a matarme, pero se lo había prometido a Ciro. Gracias a un poco de magia, conseguí escabullirme por la ventana sin que me oyeran y comencé a andar deprisa. Ciro me había dado una dirección, seguramente su casa. Me dirigí hacia allí a paso firme. No estaba muy lejos del bar, al parecer. Vivía por la zona

