—Zack, sal con tus amigos o alguna amiga, por más que ames a los niños, sé que estás aquí para cuidarme. Zack se acercó al mesón de la cocina, tomó una manzana y la miró con picardía. —Voy a estar bien, no creo que aquí en la cocina corra algún peligro, a no ser que el cuchillo no quiera picar las verduras e intente atacarte—Keila término de picar los vegetales y los arrojó a la olla, empezó a revolver su contenido mientras se encontraba con la mirada de Zack que aún no decía nada. —Y con respecto a los niños, el lunes hablaré en la escuela para que estén atentos y solo salgan cuando yo vaya personalmente a recogerlos. —Querida Keila, si estoy aquí es porque te quiero proteger y también quiero ser el primero en partirle la cara al bastardo de Brayan. Keila tomó el cuchillo que había d

