Hoy el día no estuvo bien, pasó algo que nadie se esperó... Muchos estuvieron atentos y prestaban atención ante aquel panorama... Monjas y adolescentes no podían creer lo que sucedió... Yo, desde mi mesa, me había quedado estática y sin hacer ningún movimiento brusco. La noche no fué de buena compañía, menos los escalofríos...Pude sentir el miedo y suspenso en cada parte del enorme comedor... Y cuando habíamos llegado a su habitación... El cuerpo de aquella monja se mantuvo inmóvil y sin respiración, ahí, nos dimos cuenta que había muerto. Pero se lo merecía... Muchos merecían la muerte en ese internado... Nadie debe salvarse. Ni ser testigo de nada. Puede parecer extraño lo que cuento, pero, cuando los demás vean lo que yo veo...se arrepentirán. No habrá más maldad entre estás

