Al día siguiente: 16 de junio Una sensación extraña hace que abra lentamente mis ojos, y al hacerlo, lo primero que veo es a ella sentada cruzada de piernas a mi lado —Buenos días— Me saluda con un tono diferente al que tenía anoche. —Buenos días, te has despertado temprano— Comento girándome para quedar boca arriba y ella se ve obligada a dejar de acariciarme. Noto en sus ojos un brillo distinto, es como si hubiese dejado los fantasmas encerrados en algún sitio apartado —Digamos que he madrugado inconscientemente— Explica y me mira de pies a cabeza. —¿Qué ocurre? ¿Por qué me miras así?— Averiguo tratando de no reírme. Aroa respira profundo y luego me toma por sorpresa cuando se quita el camisón quedando tan solo en braga, y se acuesta a mi lado —¿Cuándo es tu cumpleaños?— Inquiere de

