OBEDÉCEME

1574 Words
—¿Amo?— la escucho llamarme tranquilamente. Sin decir una palabra la tomo del cabello y hago que salga de la cama. Aun tirando de su cabello, hago que me siga todo el camino de vuelta al comedor, de vez en cuando soltaba algunos gruñidos y quejidos de dolor pero no suavizo mi agarre. Soy el Alpha y no puedo permitir ningún tipo de debilidad. Las miradas temerosas de mis mascotas y la desaprobación en los ojos de Juno estaban sobre nosotros al llegar al comedor. Suelto sus cabellos y camino a mi silla para sentarme. —Tome asiento, señorita Katherine.— la invita Juno con su característico tono suave y tranquilo. La hembra se sienta al lado de Bonnie, frotándose el cuero cabelludo. Esperaba de alguna manera que saltara sobre mí y me clavara sus garras, sin embargo, no dijo ni una sola palabra. Instantes después una mucama acerca a mí un vaso con whiskey el cual bebo de un solo trago para relajarme, otra mucama se acerca con la botella y lo rellena lo más rápido posible. No me gusta que mi vaso se quede vacío por mucho tiempo. Pronto se acercan más sirvientas dejando nuestra comida; el tintineo metálico de los cubiertos y su choque contra el plato comienzan a escucharse. Eran los pocos sonidos que toleraba escuchar en la mesa, las charlas me hacían sentir en una reunión con el Beta o el consejo. Aproveché este momento para darle un vistazo más detallado a mi nueva adquisición; era un hembra con un cuerpo decente aunque algo delgado, estaba pálida como si nunca le hubiera dado el sol, no era fea pero parecía que había perdido expresiones en algún lugar. Su cabello estaba maltratado por la decoloración que ya estaba por debajo de sus hombros, su color natural; castaño claro, le queda mejor. Tenía un color de ojos bastante peculiar; dorado y estaban acompañados de unas ojeras que no me quedaban claro si eran por dormir poco o de desnutrición. Entre más la observaba, más rara y exótica la veía. No olvidaré como me hizo sacar mi cola y orejas al sentir su voz dominante en mi tímpano. No dejo de pensar que si hubiéramos estado más tiempo en ese estúpido juego, habría logrado intimidarme. Tiene fuerza. Había otra cosa que no dejaba de dar vueltas en mi cabeza; ¿Por qué no huele a nada?. Lleva perfume encima pero su esencia; ese olor tan característico de las almas de los cambia forma, no estaba. —Oye, tú— mis cuatro mascotas me dirigen sus miradas— ¿por qué no tienes olor? —Si me lo permite, amo... es algo de lo que no quisiera hablar.— supongo que está molesta por como jalé su cabello. —No te lo permito, respóndeme.— escucho como suelta un suspiro. —Tengo un chip implantado, eso es lo que elimina el olor de mi alma. La miré intentando intimidarla para que no me mintiera, pero esa mirada seria que me devolvía me decía que jamás me volvería a tener miedo. —¿Por qué lo tienes? —A mi antigua dueña le pareció buena idea. Regresé a mi comida, como si no hubiera tenido esa conversación. Algo en esa hembra me llama, como si me escondiera algo. No sé por qué quise comprarla; cuando la vi bailar me sorprendió ver a una hembra de león en un lugar así. Los leones y los tigres somos prácticamente realeza entre los cambia forma. Se podría decir que fue un impulso, algo instintivo lo que me llevo a esa oficina con semejante cantidad de plata, cuando otra mascota, más dócil, más educada, mejor entrenada habría tenido un precio más bajo. Ella no tenía malos modales y me hablaba con respeto, sin embargo... esa seriedad y su maldita serenidad no terminan de agradarme. Doy un vistazo rápido al resto de mis acompañantes y veo como Bambie le hace muecas a la comida, odio tener que discutir con ella lo mismo cada vez que nos sentamos a comer. —¿No piensas comértelo?— la hembra comienza a agachar su cabeza— come. Veo como todas se tensan al escuchar la orden que le doy a Bambie, quien lentamente asiente y corta un trozo de la carne que pronto se lleva a la boca pero antes duda si debería o no comerla. —Amo— escucho a la hembra nueva hablarme— no creo que sea buena idea que Bambie coma venado. Yo me ofrezco para comer su trozo. —Sé que en ese lugar no te alimentaban bien, pero la porción que les toque deben comerla sin importar de qué animal es la carne. —Sigo creyendo que no es buena idea... —¡Calla!— arrojo mi vaso contra la pared más cercana y la interrumpo— ¡no me importa si es carne de venado, debe comerla y punto! La frustración me tenía a tope. Camino y me paro cerca de Bambie esperando a que me obedezca. La pobre tenía sus orejas bajas y temblaba. No le quitaba la mirada de encima. Estallo furioso al ver a la hembra de león tomar el plato de Bambie e intercambiarlo con el suyo, el cual tenía vegetales. Suelto un sonoro rugido, en cambio ella comía tranquilamente, como si un ave hubiera cantado. Verla tan serena me lleva al límite. —Gracias por la comida. Se levanta de su asiento y antes de que salga del comedor, la alcanzo tomándola del cuello amenazándola con mis garras. —¡Aprenderás a obedecerme a la buena o a la mala!­— ella pronto toma mi muñeca y la aparta con brusquedad de su cuello, dejando rasguños en su piel. —A la mala será— mi corazón se detuvo por un instante. Ver gotas de sangre deslizarse por su cuello hace que sienta un calambre en mi pecho y un ardor en mi piel. Me impiden seguir discutiendo. Gruño bajo y me voy a encerrarme a mi despacho. El enojo me supera, ¡¿por qué no me obedece?! —¡No pierdas el control, Scott!— me quedo quieto con mis manos sobre el escritorio. —¿Shiva? ¡Por fin apareces! Creí que ya no querías saber nada de mí desde nuestra última discusión. ¿A qué se debe el placer de escuchar tu melodiosa voz?— Maldito tigre, creí que me había abandonado hace años. —Deja tu sarcasmo para alguien a quien le agrades. Ni siquiera yo sé que hago hablando con un insensato, pero no pude dormir más, algo me despertó. —Seguro fue esa hembra de león y su asquerosa voz dominante. Me enfurece.— escucho las risas de Shiva por toda mi cabeza. —No tengo idea de qué hablas pero parece que apareció alguien que no te tiene miedo, Alpha mediocre. Rujo bajo y dejo de hablar con él, se supone que al ser mi bestia interna estaría de mi lado. En cambio, se regocija con mi ira; estaba mejor sin él. Me siento y comienzo a revisar los papeles sobre mi escritorio, tengo mucho que resolver. —No debe enfurecer al joven amo de esa manera, señorita— Juno me reprendía mientras vendaba mi cuello. —No pude evitarlo, la pobre Bambie es una hembra de venado; son totalmente herbívoros a diferencia de Bonnie que sí puede incluir un poco de carne en su dieta. Y encima, ¡venado!, se podría considerar canibalismo. —Nuestro deber es obedecer al joven amo. —Si fuera un amo diferente, no tendría problema alguno en obedecerle ciegamente. No puedo respetar ni confiar en alguien que gobierna intimidando. No conozco muchas cosas de vivir en manada pero sé que un Alpha no debería comportarse de esa manera.— los ojos de Juno comienza a llenarse de lágrimas y un suspiro escapa de su boca. —El joven amo se convirtió en eso debido al abandono de sus padres y de Shiva, su bestia interna. Tenía solo quince años— me quedé callada, no sé qué decir... yo nunca tuve padres y al ser hembra no tengo bestia interna.— lo que ves ahora, es el resultado de un joven que optó por no buscar a su mate y que al volverse adulto, cayó en el alcohol para llenar ese vacío que lo tortura todas las noches, en especial las noches de luna llena. Algo extraño en mi interior se retorció al escuchar ese breve relato. Pronto se disipo esa sensación y me ofrecí a ayudar a Juno por haber curado mis heridas. Con una sonrisa me asigno llevarle whiskey al amo. Salí junto a ella de mi habitación y fuimos a la cocina, en donde ya estaba lista la botella de cristal con licor en su interior junto a un par de vasos con hielo, ambos sobre una bandeja de metal; era una imagen muy elegante. La tomo y me dirijo al despacho del amo. A escasos pasos de llegar lo escucho gritar. —¡Date vuelta! ¡Obedéceme! Un golpe fuerte seguido de un cristal rompiéndose se escucha dentro del despacho. Instantes después, Bambie sale llorando y corriendo al pasillo de las habitaciones. Algo me preocupa y la cara triste de Juno viene a mi mente, ella quiere a ese caprichoso tigre Alpha. Respiro profundo sin olvidar la escena que acabo de presenciar y camino mentalizándome en encontrar a mi amo furioso.
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