—Bienvenida a mi pequeño universo —dijo él enseñándole. Sean le había cubierto los ojos para mantener el misterio de su trabajo, y aun cuando no era algo despampanante ni presuntuoso, quería que fuese una sorpresa para ella. Cassie si había escuchado autos, pero pensó que era la carretera, no una pista de carreras. —No puede ser —soltó en una bocanada—. Eres un corredor. Sean guardó las manos en sus bolsillos y miró la pista de concreto frente a ellos. Él la había llevado hasta las gradas para que viera el lugar, conociera el equipo y su auto. Había guardado el secreto hasta ese momento porque pensó que ella no le creería, pero cuando estuvieron en el lugar, todo fue posible y real. —Soy corredor de los rally, y los chicos que fueron a la montaña con nosotros son parte de mi equipo —i

