Estaba yo soñando cuando de pronto, me vi sentada, mientras miraba una pequeña pantalla, sin poder moverme o saber que hacer, miraba todo lo que pasaba en este pequeño cuarto oscuro. La pantalla me presentó a una chica muy bonita, está se sentó y empezó a hablar.
“Ser una chica promedio no es lo que he pensado que soy. De hecho, nunca me he sentido normal, solo me he sentido fuera de lugar.
Soy Roezly Lager, una chica de tez bien parecida de apenas 19 años y pensando todo esto, voy de camino a mi primer día de universidad en Pensilvania. No es la Pensilvania terrorífica de las películas que todos hablan, sino la Pensilvania de Estados Unidos, un estado bastante tranquilo.
Soy huérfana por así decirlo, mi tía es la única que me tiene aquí en este aburrido lugar y como ya soy mayor de edad, solo es cuestión de tiempo para poder irme. Mis padres murieron cuando tenía 4 años de edad. Ni siquiera los pude conocer bien, solo recuerdo pequeños monosílabos y una que otra canción de cuna que me cantaba mi dulce madre.”
Ella deja de hablar y empieza a mostrarme su perspectiva de las cosas, de lo que me estaba hablando.
Yo no entiendo nada.
“Ahora, de camino a Harrisburg, la capital de Pensilvania, no evito mirar a mi tía Adela con mucho cariño y nostalgia, ya que básicamente estaré en un internado por 4 años y solo la veré en días festivos. No soy de despedidas pero este momento es uno de los pocos en el que tengo que decir adiós.
Adela mueve su cabellera negra despampanante al ritmo de las música de los Beatles. Es una apasionada mujer caucásica, yo saqué sus rasgos físicos. Al igual que ella soy caucásica, delgada y con molestas pecas en la cara. Nos diferencia el tipo de pelo, ella lo tiene n***o y liso y yo lo tengo rizado color cobre.
Yo soy más de escuchar música clásica, de esos instrumentales que te salen en recomendados en el YouTube.
—vamos Roezly, tienes que empezar con buena vibra, es tu primer día de clases —dijo Adela tratando de animarme.
Yo por mi parte empecé a acurrucarme más a mi manta color rosa que tenía encima. Hacia un poco de frio, ya que estábamos a mediados de marzo y apenas el frio dejaba esta zona. Me encanta los climas fríos.
—lo siento, la buena vibra me ha dejado hoy, solo quiero chocolate y un buen abrazo —dije riéndome.
—así de pendeja nadie te va a querer, tienes que soltarte, esta es una nueva etapa en tu vida, no te comportes como una vieja de 40 años —dijo estacionándose en un lugar.
Nos paramos en un pequeño McDonald´s. Supongo que tenemos que descansar, hemos viajado por 3 horas desde filadelfia (En donde vivía) y hubiéramos llegado si no hubiera sido porque mi tía es bastante ahorradora con el combustible y maneja bastante lento.
—tú tienes 40 —le reclamé irónica.
—ahora es que estoy en mis 20, deja de ser irónica —dijo riéndose.
Salimos del auto y observé aquel McDonald’s. Detrás de él había un bosque un tanto interesante. Los bosques me fascinan, tienen ese toque de misterio y magia que me encanta, pero reprimo ese gusto porque a los demás les parece “raro”. Me encantaría tener a alguien que entienda mis gustos y que no me vea como una especie de cerebrito para usar.
Entré al McDonald’s tengo bastante hambre. Mientras observaba mi alrededor, no evite percatarme de que hay pocas personas y si no fueran apenas las 12 del mediodía, diría que esta es una escena del crimen y que pronto matarán a alguien.
Cuidado si seré yo la próxima víctima.
—Roezly —Me llamó mi tía desde fuera.
No me había percatado de ella, pensé que estaba a mi lado.
—Mande —Dije confundida.
—Elige una mesa y pide dos hamburguesas grandes con papas y refresco, voy a estacionar correctamente.
Levanté los pulgares con desdén indicando que la escuché. De vuelta al local, miré que había pocas personas, así que elegí la mesa al lado de la ventana, es la área más iluminada que hay. Ordené lo que mi tía me dijo y al instante, caminé para mi asiento. Me preparé para sentarme y justo cuando me senté, la silla hizo un pequeño estruendo y cuando iba a caerme al suelo, unas fuertes manos me agarraron la cintura.
—¿qué carajos? —me volteé y ahí lo vi.
Un chico alto, fuerte y musculoso que se notaba aún por la chamarra negra que portaba. Este era de un color distintivo mestizo y podía jurar que era de ascendencia Japonesa. Me sonrió con alegría y ambos nos miramos fijamente. Sus grandes ojos marrones me hacían querer verlo más detenidamente.
—dichosos los ojos que ven esta hermosura —dijo con cierta ironía, a mi parecer.
—que adulador… —dije riéndome —gracias por no dejarme caer desconocido.
Me sentía nerviosa ante todo esto, es nuevo para mí el estar hablando con chicos tan guapos.
—oh, sí. No fue nada —Dijo riéndose con nerviosismo —estas sillas están defectuosas cada día y no quería que te lastimaras.
—interesante, te estas preocupando de que no me lastimara mi parte trasera —dije media incomoda.
Que tonto chiste de doble sentido.
—siempre me preocupo por todo, divina —me guiño un ojo.
—ese no es mi nombre —inquirí
—¿y cuál es tu nombre entonces, divina? —dijo divertido —pareces una deidad, en todo su esplendor.
Es un adulador y prácticamente, parece del chico que quiere con todas aunque… sus ojos, esos ojos, me indican lealtad y confianza. Simplemente no sé cómo describirlo. Me siento muy confiada con él.
—creo que se nos ha olvidado sentarnos —dije cambiando de tema.
—que aguafiestas eres, nos sentamos pues —dijo mostrándome las demás sillas que hay.
Me senté y él se sentó frente a mí, me miraba con diversión y curiosidad. Me daba curiosidad porque no lo había visto cuando entre, solo vi a la persona que vende y dos personas adultas tomándose una malteada. Que mal rollo.
—entonces divina… ¿me podrías decir tu nombre por favor? —dijo sonriendo, sus ojos se ven muy bonitos y parece de verdad un lindo chico japones.
—solo si me dices el tuyo y estaremos a mano —dije sonriéndole también.
—bien, soy Thomas, 23 años.
—Roezly, 19 años —dije con un poco de nerviosismo.
—tu nombre es aún mas divino, bella dama —dijo sorprendido.
Él iba a decir otra cosa, pero se detuvo y solo me sonrió. Mientras le dedicaba una sonrisa, vi de reojo como Adela desde la puerta de McDonald’s me miraba con diversión.
—ah, me tengo que ir —dije nerviosa.
Rayos, se me estaba olvidando que andaba con ella.
—¿Por qué? —dijo sorprendido.
—es que ando de viaje —dije nerviosa, levantándome.
—¿te volveré a ver? —dijo curioso y a la vez apenado.
—puede ser, Thomas. Hasta luego —me despedí y caminé hacia Adela.
Sentía su mirada aún en mi espalda, sin dudas puedo decir que le caí bien. Es un lindo chico, ojalá lo pueda ver otra vez. La mirada divertida de Adela me hacía sentirme nerviosa. Ella no dijo nada, solo tomó las ordenes de comida y nos fuimos al auto. Ahí, una vez sentada y lista para comer, oí como se reía, sin decirme nada.
—habla y no seas payasa —bufé cansada.
—no me imagine que estuvieras hablando con un chico tan guapo, ósea me dio risa la forma en que te comportabas —dijo a carcajadas —de verdad Roezly, te falta mucho por aprender acerca de los chicos.
—no estoy para enamorarme ahora Adela, déjate de ridiculeces. Solo fue una charla casual.
—¿Quién hablo de enamorarse? —dijo curiosa —yo no lo mencioné pero un dicho dice: quien tiene hambre en pan piensa.
Me sonroje cuando ella termino de hablar ¿estoy pensando en acaso tener un noviazgo con él? ¡no jodas Roezly, ni siquiera lo conoces! Obvié los comentarios de mi tía y me puse a comer, moría de hambre.
Después de comer, entre todo esto me dispuse a descansar, ya estábamos a media hora de llegar a la universidad y quería dormir otro rato, para bajar mi llenura. En lo que me acurrucaba con mi manta, me acomodé para ir mirando hacia la ventana entre todo el camino, es algo que siempre me gusta hacer para ir reconociendo el camino. Entre los arboles y pequeños bosques que pasábamos, vi que había un animal corriendo rápidamente por todos estos. Parecía un perro, pero era bastante grande. En ves de darme miedo, me dio curiosidad. Estaba fascinada, ya que me encanta los animales.
El animal se acercaba más y más al auto, mi tía no se daba cuenta ya que iba cantando y bailando al sonido de los Beatles. El pelaje de este animal es n***o y claramente parece un perro.
Pero es bastante gigante. Del tamaño de un oso.
Se empezó a nublar a medida que llegábamos a la ciudad. Ya podía ver lo bonita que era y que tan preciosa es esta maravilla.
—Oye, me voy a detener a orinar, no tardo —Dijo Adele.
—¿En serio? ¿ya cuando estamos cerca? —Me quejé.
—No quiero hacer un espectáculo hija, aprovecharé y descargaré todo —Dijo deteniéndose y levantándose, saliendo del auto.
Okay pues.
Observé el pequeño bosque, a ver si veía aún al gran animal, pero este no se encontraba por ningún lado. Decepcionada porque no pude ver ese hermoso animal, abrí la puerta del auto y aspiré un poco de aire fresco. Cerré mis ojos para disfrutar del ambiente.
Los abrí rápidamente porque escuché un gruñido. Mis ojos estaban fijos en aquel perro grande que pude observar, pero estaba muy cerca, mas cerca del auto y de mí. Por alguna razón no tuve miedo, solo tuve curiosidad. La cosa se acercaba a mi y pude deducir por su tamaño que era un lobo.
¡pero claro, como pude ser tan tonta!
Si es que se nota.
El lobo venia lentamente acercándose y este me miraba fijamente. Su pelaje era abundante y n***o. Una vez cerca a unos cuantos pasos de mí, este empezó a inclinar la cabeza y lentamente se posó a mis pies. Que extraño.
Este me miró, como si quisiera que yo lo acariciara. Y eso hice, con delicadeza y calma acaricié al gran lobo que tenia a mis pies. Estoy siendo muy insensata al hacer esto, pero sentía que debía de hacerlo. Su pelaje es muy suave y sedoso y su color n***o brillante hace que yo me maraville con su forma.
—Eres muy bonito —le susurré.
El lobo levantó su cabeza y esté me soltó un pequeño collar en forma de una media luna. El collar hacia parecer que brillaba por si solo, es muy bonito. Le sonreí al lobo y este asintió. Parecía que quería que me ponga este collar, porque estaba muy ansioso. Me lo puse y este se mostró feliz.
—Que animal tan curioso este —dije asombrada, acariciando su pelaje.
—Consérvalo, pronto nos comunicaremos —oí una voz.
¿pero qué?
¿ME ACABA DE HABLAR UN LOBO?
Esto no puede ser, creo que estoy soñando.
—Roezly, Roezly —oí que mi tía me llamaba.
Voltee mi rostro y ahí estaba. Adela estaba en el auto, yo estaba en el auto, arropada con mi cobija y en un estacionamiento. ¿Todo esto fue un sueño?
—ya llegamos, haz el favor de levantarte —bufó riéndose.
—Oh… okay —dije asoñada.
Así que todo fue un sueño… interesante. Pero el lobo se sintió muy real ¿Qué paso?
Me toco el cuello y ahí lo siento, miro el collar.
Todo fue real…
Y más real fueron mis palabras, cuando vi que frente a nosotras se desmontaba una persona de una moto y nada mas y nada menos era el mismo chico que me encontré en el McDonald’s: Thomas.”
El sueño claramente me estaba presentando la vida de una chica que no conozco ¿a qué se deberá esto?
¿Quién es Roezly Lager?
Sea quien sea, no estoy entendiendo nada. Inmovilizada aun, di por hecho de que este sueño era tan solo el comienzo; no podía hacer nada más que mirar a la pantalla de mi mente.