Solo pensar que podría haber puesto en peligro la vida de los niños me produjo escalofríos. —Escucha, la criatura que atacó esta mañana llegó aquí por mi culpa. Él asintió y respondió rápidamente: —Mientras Hans me operaba, Richie inspeccionó tu vehículo, pero el olor que encontró en el asiento no es el mismo que el de la criatura que estuvo aquí. El ser que viajó contigo no era un tigre, aunque por el momento tampoco puedo decirte qué era. —Entonces… ¿el chico que recogí en la carretera no era humano? —No. Richie dice que era otro felino. Su olor lo delata. Tan pronto como pueda ir yo mismo a ver tu Jeep, sabré si es la pantera que me atacó en Anchorage o si todo esto ha sido una simple coincidencia. Con una repentina náusea en el estómago, me detuve un momento en la imagen de ese c

