—¿Y luego? ¿Qué siguió? ¿Borracheras y sexo? —cuestioné, molesta. Él suspiró—. Caíste tan bajo, Jesús. —No, escúchame, la verdad… Esa aventura inició luego de un partido de béisbol. La liga profesional. Estaban jugando Los Leones del Caracas y Los Bravos de Margarita en el estadio local. Bebí demasiado, ella estaba sobria y por suerte sabía manejar. Le pedí que me llevara a casa, y sin dudarlo, ella aceptó. Cuando llegamos, ella me despertó. Yo estaba medio adormilado. Vomité, lo que resultó totalmente asqueroso. Con Mandy, llevábamos un mes saliendo. Ella me ayudó a entrar, por supuesto. Yo nunca le había dicho lo que sentía, si me gustaba o no. Ella tampoco me presionaba, pero esa noche ocurrió… Lo que peor me hizo sentir para con ella. —¿Qué fue lo que pasó? ¿La desfloraste? —Bajó la

