A eso de las cuatro de la mañana Fabián ya se encontraba bajando hacia la recepción, ya que el día anterior no tenía pensado quedarse a dormir en ese lugar, no contaba con un cambio de ropa y por esa razón antes de irse para la oficina tenía que pasar por su casa. Se acercó a la recepcionista para entregar las llaves de la habitación que estuvo ocupando la noche anterior. —¡Buenos días señorita! Aquí está la llave de mi habitación —le dijo Fabián a la recepcionista mientras estiraba la mano para entregar las llaves. —Espero que su estancia en nuestro hotel haya sido placentera —le dijo la recepcionista mientras mostraba una enorme sonrisa en su rostro. —Claro que lo fue. —Esperamos tenerlo como nuestro huésped pronto, tenga un feliz día —le dijo mientras colocaba la llave en su lugar.

