Si el instituto me daba miedo de día, no puedo explicar lo horrible que era de noche.
El viaje hasta allí había sido rápido, pero sumamente incomodo, porque el auto de Lenn era incomodo cuando vamos solamente íbamos las cuatro, pero con ocho personas dentro de él era una tortura, y por supuesto que todas amontonadas.
Podíamos dividirnos y hacer que los chicos viajan en el auto de Zach, pero ninguno de los cuatro quiso ir a buscar las llaves adentro de la casa, y nosotras tampoco quisimos, y como Lenn tenía sus llaves con ella fue más fácil que todos viajáramos en un solo auto.
Estábamos en la parte trasera de la escuela esperando a que Lenn abriera la puerta, sin contar con el hecho de que tuvimos que saltar las rejas que rodean el campo de futbol para llegar hasta allí, y claro, evadiendo también el hecho de que estaba con pijama y el frío me estaba, literalmente, quemando los huesos.
Escuché un clic y luego de eso la puerta trasera de la biblioteca se abrió Lenn tenía una de esas sonrisas locas en el rostro que te decían que estaba planeando algo épico para esa noche.
Cuando ya estuvimos dentro de la biblioteca dejé de temblar. Sentí las manos de alguien en mis hombros y luego el peso de una chaqueta colgado en estos. Miré sobre mis hombros y me sorprendió ver el rostro rojo - por el frío - de Eric. Lo miré confundida.
- Para que no mueras de hipotermia. - me dijo encogiéndose de hombros.
- ¿Gracias? - no entendía por qué estaba siendo, de alguna manera, amable conmigo.
- Claro, me la devuelves después de lavarla, por supuesto. - y toda la amabilidad se fue a la mierda con ese comentario.
Puse los ojos en blanco pero aún así me abrigué con su chaqueta de lana negra, que por cierto tenía mucho olor a él raramente agradable). Aunque detestara a Brennett no iba a rechazar el abrigo porque estaba a punto de morirme de frío en cualquier momento.
La próxima vez que tuviera planeado salir de casa a mitad de la noche, primero me aseguraría de estar vestida con algo que no fuera un short de dormir y una camiseta. Pero por lo menos no era la única vestida así, Lenn estaba con un top azul con corazones blancos, pantuflas y pantalones de franela grises. Less estaba vestida con una calza deportiva más ajustada que la vida de un maestro y con una musculosa blanca. Julie... bueno, Julie era Julie y se caracterizaba por estar casi desnuda a todo lugar a dónde va, incluso cuando dormía. Así que su short color fucsia era mucho más corto que el mío y su top rosa - ella amaba el rosa- solo tenía la suficiente tela para cubrirle los pechos.
Así que decidí hacer algo por la paz y darle la chaqueta de Brennett, porque ella estaba temblando más que una hoja. Cuando lo hice me sonrió. Y yo volví a congelarme.
- Pensé que nunca más pisaría este condenado lugar. - comentó Zach cruzándose de brazos y mirando alrededor.
- ¿Tú asististe a este instituto? - preguntó Less algo sorprendida.
- Los mejores años de mi vida. - Respondió con falsa diversión -. Pura mierda. Odiaba este lugar. Odiaba a los profesores. Odiaba a mis compañeros. En fin... odiaba todo esto.
- Excepto a las chicas. - comentó Eric y Zach soltó una carcajada. Puse los ojos en blanco, de nuevo.
- Las chicas de este instituto eran las más sexis, definitivamente.
- Lo siguen siendo. - dijo Matt. ¿Poner los ojos en blanco puede ser considerado un tic? Porque acababa de hacerlo de nuevo.
- Aw, gracias, Matt. - Julie dijo con una mano en su pecho y sonriendo de costado.
- No lo digo por ustedes - respondió mi hermano elevando las manos -. Ustedes ni siquiera entran en la lista de chicas pasables.
Gregg soltó una carcajada y lo fulminé con mis ojos, Eric escupió el agua que estaba a punto de tragar - agua que no sé de dónde sacó - y Zach simplemente rió por lo bajo mientras miraba fijamente a Lenn, quien estaba arrodillada tratando de abrir la puerta principal, la que nos dejaba entrar a la escuela.
¿Por qué lo estaba haciendo? Porque a último momento se dio cuenta que solo le dieron las llaves de la puerta trasera. Quisimos dar media vuelta e irnos a casa, pero ella nos convenció diciendo que podría abrir la puerta de alguna manera.
Y a Lenn es mejor no discutirle, por lo que simplemente le hicimos caso, y allí estábamos.
- ¿Y quiénes entran en su lista de "chicas sexis"? - preguntó Julie haciendo comillas con sus dedos y cruzándose de brazos. >
Matthew bufó y escondió sus manos en los bolsillos delanteros de su pantalón mientras pensaba.
- Martina Smith, Summer Holdsun, Bea Scott - comenzó a enumerar con los dedos -, Isabelle Arkon, Rosemary Nicolson, y definitivamente, encabezando la lista, Mikaela Delgado. - Matt se mordió el labio con fuerza al pronunciar aquel último nombre.
Miré atentamente a Julie al igual que Less. Porque si hay alguien que odiaba a Mikaela en el mundo era Julie. Es decir, todas la odiaban, pero le tenían demasiado miedo como para decirlo, porque la chica era una maldita perra frívola con corazón de hielo. Sí, era linda, más que eso, era sumamente hermosa y tenía un cuerpo impresionante - aunque eso es algo obvio -, pero en serio que es una mierda de persona. Casi nadie la toleraba, solamente los chicos - que la trataban como una reina. Aunque pensándolo bien lo era. Era la abeja reina del instituto -. Pero la trataban de esa manera simplemente porque querían acostarse con ella.
- Ahg, no menciones a la sucesora de Satanás, por favor, me dan ganas de vomitar. - dijo con la voz venenosa y una mueca de asco mi amiga.
La historia de Mikaela y Julie era algo complicada.
Julie estaba sumamente enamorada de un chico. No había día en el que ella no pensara o hablara de él, todo el tiempo estaba pendiente de qué hacía o qué no hacía - y yo lo encontraba frustrante, a decir verdad - Hasta creo que empezó a planear su boda con el chico o algo por el estilo.
No estaban juntos, pero si hubo uno que otro beso entre ellos dos, y el idiota de verdad se mostraba interesado por ella - no puedo decir su nombre porque sería pecado y estaría rompiendo la regla de mejores amigas - Pero un día, como si nada, él entró al instituto tomado de la mano de Mikaela, y cuando Julie le pidió una explicación, él simplemente la mandó a la mierda.
En fin, él la abandonó por Mikaela, le rompió el corazón, Mikaela aprovechaba cada momento para restregarle a Julie en la cara que él la había elegido a ella y no a mi amiga, Julie tardó un siglo en superar aquello y cuando lo hizo el odio a la perra había nacido.
- ¿Es una zorra? - preguntó Zach.
- Peor. - respondí.
- ¿Qué es peor? - dijo el confundido.
- Una zorra cristiana.
- No entendí. - habló esta vez Gregg - Ah, ya entendí. - Sonrió, luego se puso serio nuevamente - No. No entendí.
Hay veces en las que me preguntaba si el cerebro de aquel chico funcionaba de verdad o si dentro de su cabeza tenía a un mono que golpeaba platillos todo el tiempo. Reí por lo bajo por ese pensamiento.
- Mikalea es líder del club de castidad. - informó Eric.
Zach soltó una carcajada tan fuerte que hizo retumbar mis oídos, luego de eso empezó a reírse hasta el punto de colocar sus manos en sus rodillas tratando de recuperar el aliento. Lenn hizo un raro sonido con su boca tratando de decirnos que hagamos silencio o algo así.
- O sea que la tachan de zorra, ¿Pero una zorra sin sexo? - preguntó muriéndose de la risa Zach, todos asentimos - ¡No puedes ser una zorra si no tienes sexo! Es cómo una ley de vida. - exclamó súper divertido con la situación.
- Oh, créeme que lo es - comentó Eric cruzándose de brazos y asintiendo con la cabeza - Intenté acostarme con ella de todas las maneras posibles.
- Yo también. - dijo Matthew.
- Y yo. - se unió Gregg.
- La chica es imposible. Tendrá cincuenta años y seguirá virgen. - Eric soltó una risita por lo bajo y se encogió de hombros.
Se escuchó el sonido de una puerta abrirse y todos nos giramos hacia mi amiga la cerrajera. Definitivamente la puerta estaba abierta y Lenn nos observaba cruzada de brazos y con el peso de su cuerpo en una de sus piernas.
- Dejen de hablar del zorrismo y vámonos. - dijo ella y todos salimos de la biblioteca.
La escuela estaba completamente a oscuras y me sobresalté cuando Gregg cerró la puerta de la biblioteca con fuerza y sonido retumbó por el largo pasillo. Él se disculpó por lo bajo y todos se apresuraron a encender las linternas de sus celulares.
Esto es definitivamente lo más aterrador que he hecho en mi vida. La escuela parecía más grande y aterradora de noche y juro que mis rodillas estaban temblando y lo único en lo que podía pensar era en salir corriendo de ahí.
En el frente de la fila iban Lenn y Zach, detrás de ellos Julie, Less, Gregg y Matthew, y a lo último de la formación íbamos Eric y yo. No quería ir última, siempre los que van últimos en las filas son los que mueren primero, y claramente no quiero ser la primera en morir, y menos en este maldito lugar. Pero si un fantasma, monstruo o algo paranormal se aparecía obviamente empujaría a Eric en modo de sacrificio por mí y por el grupo y saldría corriendo.
Sentí una mano tomar la mía y me sobresalté. Rápidamente apunté con la luz de la linterna de mi celular a quien quiera que sea que tomó mi mano. Los ojos de Eric se entrecerraron cuando la luz le golpeó de lleno en el rostro.
- ¿Qué haces? - le pregunté en un susurro.
- Para no perdernos. - susurró.
Puse los ojos en blanco pero no aparté su mano, estaba muerta de miedo y prefería estar tomada de la mano con Brennett a perderme yo sola y morir por un infarto o algo así.
Seguimos caminando y pude ver como Lenn abría su casillero lentamente y tratando de no hacer ruido - cosa que no entiendo porque, ¿Quién carajo estaría en el instituto a esta hora de la noche? -, y aunque estaba al final pude ver como sacaba cuatro botellas de su casillero y se las pasaba a Zach.
Confundida me acerqué a ellos - aún con mis dedos entrelazados a lo de Eric - y apunté con mi linterna a las botellas. Todas tenían un color raro, parecía azul o rosado o verde, no sé creo que me he vuelto daltónica, pero definitivamente parecía pintura.
Miré confundida a Lenn luego de que ella cerrara su casillero. Tenía una sonrisa de oreja a oreja grabada en su rostro y se retorcía los dedos como una loca maniática.
- ¿Qué se supone que es eso? - peguntó Less.
- Es pintura. - dijo Julie sin apartar la mirada de las botellas llenas de pinturas que estaban en los brazos de Zach.
- He planeado esta noche desde el último domingo del mes pasado. - dijo alegre Lenn.
- ¿Y qué tienes en mente? - preguntó Gregg.
- Iremos al gimnasio y pasaremos directo hacia la pileta de natación. - Mis ojos se abrieron como platos - El profesor se arrepentirá de no haberme aceptado en el grupo de competencia. - Sonrió perversamente - Veremos cómo se las arreglas para nada en pintura. - escuché que Eric soltaba una risita a mi lado, todos la miraban asombrados.
- Tienes una mente retorcida. - Dijo Zach - Me gusta. - le dedicó una de esas sonrisas de costados y pude notar como Lenn se sonrojaba un poco, solo un poco, pero mantenía ese rostro serio que siempre la caracterizaba.
- Okey. Hagámoslo. - Eric dijo respirando pesadamente y suspirando.
Nos miramos entre sí y asentimos con la cabeza antes de empezar a caminar - o trotar, en realidad - hacia el gimnasio. Sin contar con el hecho de que los dedos de Brennett seguían entrelazados con los míos, y la verdad es que esto es un mal intento de coqueteo de su parte. Porque quizá soy mitad hombre o no sepa como mierda coquetear, eso no importa, el hecho es que algo de mí me dice que está coqueteando conmigo. ¿O no es así? ¿O sólo tiene miedo a este horrible lugar tanto cómo yo? No estoy entendiendo nada.
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Así que no le gusto a Eric. ¿En qué mundo yo le gustaría a Eric Brennett? En el mundo en el que las vacas volaran, exactamente en ese mundo yo le gustaría al chico que en este momento me tiene tomada de la mano.
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Las puertas del gimnasio se abrieron y fue como si mi cerebro por fin conectara con mis piernas, brazos, ojos, y mi corazón empezó a latir con normalidad, y me sentí genial por ello.
Las puertas se abrieron y la pileta apareció frente a nosotros. Tragué saliva y sonreí de oreja a oreja cuando las manos de Lenn me entregaron una botella con pintura naranja dentro, y fue cuando mis manos tomaron la botella que por fin mis dedos dejaron de estar entrelazados con los de Eric. Juro que casi suspiré del alivio. Casi.
Había exactamente ocho botellas, aunque algunas eran más grandes que otras, pero todas tenían dentro pintura de diferente color. Esto sería legendario en la historia de la escuela.
- Manos a la obra, amiguitos. - fue lo que dijo Lenn.
Todos corrimos hacia la pileta y destapamos las botellas que estaban en nuestras manos. Las risas no se hicieron esperar ni un minuto cuando la pintura empezó a caer en el agua. Caía y caía y en un pequeño momento empecé a pensar que el agua no se pintaría. Pero claro que me equivoqué.
Unas partes del agua eran de color roja, otras de color azul, algunas de verde y casi la gran parte de naranja. Era una gran obra maestra justo frente a mis ojos. Era mágico, era como el vómito de un unicornio. Un enorme y hermoso vómito de unicornio. Lloraría de la felicidad. Si pudiera llorar, claro.
- ¡Una imposibilidad realizada! - Gritó Lenn -. ¡Ahora fuera de aquí!
Y todos salimos corriendo del lugar, y parecían unas de esas películas de adolescentes en la que todos los amigos corren juntos por el bosque o algo así. Bueno, esto es algo así, literalmente estamos corriendo por la escuela mientras nuestras risas retumban por todo el edificio.
Llegamos a la puerta de la biblioteca y corrí hacia ella para abrirla, pero en vez de que eso sucediera, mi nariz se estrelló contra ella. Maldecí. Estoy a un golpe más de una reconstrucción de nariz.
Fruncí el ceño e intenté abrir la puerta nuevamente, pero esta se negaba. Volví a intentar, pero no se abría, y no se abrió ni en el tercer ni el cuarto ni en el quinto intento. No se abría, y yo estaba entrando en desesperación.
Di media vuelta lentamente hacia el grupo de idiotas que estaba detrás de mí.
- ¿Alguien puede abrir la maldita puerta? - pregunté con un tono bajo.
Lenn fue la primera en dar un paso adelante, y casi se rompe el hombro tratando de abrir la puerta. Lo mismo sucedió con Zach, con Gregg, Eric, Matthew, Less incluso hasta con Julie (quien por cierto casi empezó a llorar cuando su hombro tocó la puerta de madera) Pero todos los malditos intentos de abrir esa jodida puerta fueron en vano. Y me entraron ganas de llorar. Ganas de suicidarme. Ganas de matar a todo lo viviente en el mundo que estuviera cerca de mí.
- Díganme por favor que no estamos encerrados. - supliqué.
- Lamento decirte que... sip. - me respondió Eric cruzándose de brazos y clavando su vista en la puerta de la biblioteca.
- Pero están las puertas principales. - la voz de Zach sonaba esperanzada -. Podemos abrirlas desde adentro, no tienen llave. - se encogió de hombros sonriente. Observó nuestros rostros serios y esa sonrisa desapareció -. No tienen llaves, ¿No?
- Todo en este jodido instituto está cerrado con llave. - Less dijo con la voz rasposa.
Me llevé las manos a la cabeza y me estiré el cabello con fuerza. Esto no podía estar pasándonos a nosotros justamente. No a nosotros.
- ¿Y qué mierda haremos ahora? - preguntó Julie.
Pasaron unos minutos hasta que por fin Matthew se dignó a pensar por primera vez en su vida. Y no dijo nada idiota, lo cual si es sorprendente.
- Podemos ir al aula de tecnología, es la única que tiene calefacción.
- También podemos ir a buscar algunas de las colchonetas del gimnasio. Son bastante cómodas.
- Gregg se encogió de hombros - Lo digo porque me he dormido en ellas casi todas las horas libres que he tenido.
No podía creer que todo eso estaba pasando. No lo podía creer.
- ¿Y qué hay con el hecho de que mañana todos vendrán? Eh, ¿Nos encontraran dormidos en el aula? - dijo sarcásticamente Lenn.
- Nos despertaremos una hora antes de que abran. - dijo simple Zach.
- No puedo creer que dormiré en el instituto. - susurré indignada.
- Será la primera vez para ambos, bebé. - dijo Eric y pasó uno de sus brazos por mi hombro, atrayéndome hacia él.
Repito: eso no podía estar pasando.