DECEPCIÓN

1609 Words
Kaori llegó a su casa cargada de remordimiento, había prometido casarse pero ahora no estaba nada segura, la compromiso ya había sido pactado y ella se rehusaba a entregar su vida a un hombre que no le gustaba siquiera, y como hacerlo el tipo podría ser su padre y un poco más. A sus escasos 26 años se había comprometido a Jaime un hombre de 55 años mismo que había salvado a su madre de morir gracias a una buena cantidad de dinero con el cual la pudieron operar de emergencia, dinero que Kaori jamás hubiese podido juntar en tan poco tiempo, la situación era de emergencia extrema y como dicen a situación extremas soluciones desesperadas. Ahora su madre estaba sana y aquel hombre había llegado a cobrar su paga, suspiró con pesar al estacionar, frotó su entrecejo mientras se repetía que era por su madre, que era el precio a su salud, que aquello que estaba por hacer valía la pena, fue por un bien para alguien que ella amaba. Después de la muerte de su padre y de ser echada del seno familiar de los Sato, viajó con su madre a Canadá, el país que la vio nacer, en Japón siempre fue rechazada por ser extranjera y la niña que tuvo fue marginada pues nació con rasgos extranjero. Salieron de aquel país sin nada, Kaori tuvo que adaptarse a la vida en Canadá y estudiar y trabajar muy duro para salir adelante, pero la llegada de aquella enfermedad complicó todo al punto de obligarla a comprometerse en matrimonio con la condición de obtener el dinero para pagar los gastos de hospital. Ahora el momento de pagar había llegado. Con eso en mente bajó del auto y entro a la casa, escucho las voces provenientes de la sala de estar, trato de sonreír mientras se acercaba pero aquello no pudo mantenerlo pues junto a Jaime estaba sentado el hombre que ella deseaba, quien le había vuelto su cabeza un caos, por quien luchaba no dejarse dominar Maddox Stone. Esté al verla tuvo la misma reacción de Kaori, su tío le había pedido acompañarlo pero él jamás imaginó que aquella mujer a la que venía a pedir en matrimonio era nada más que la mujer que él deseaba tener, que le robaba la cordura y la tranquilidad. —¡Buenas noches! Kaori aun así saludo fingido estar tranquila, actuando como si no conociera al hombre que no apartaba su mirada de ella con reproche. —¡Querida Kaori! —Jamie se puso de pie y caminó hasta ella —Que bueno verte, hace mucho no estaba frente a esos hermosos ojos. Ella le dió una sonrisa incómoda, por dentro solo quería salir de allí y desaparecer, de por sí la situación ya era bastante incómoda para encima tener que aguantar la mirada de Maddox sobre ella, una mirada tan certera que parecía quemarle, como si hubiesen vertido ácido sobre ella, prácticamente no podía respirar, aquella mirada era tan intensa que podía sentir sus piernas flaquear. Por su parte Maddox se llenaba de rencor, nunca pensó que ella fuera el tipo de mujer que se vendiera a un hombre mayor por dinero, para él Kaori era otra cosa, de esas mujeres intocables que eran tan rectas que nada las haría quebrar y por eso el estaba tan empeñado en lograrlo, pero esto derribó el alto estándar que tenía de ella dentro de él. Estaba celoso, frustrado y tal como ella dijo horas antes no pudo soportarlo, saber que ella no era como él creía lo hizo enloquecer, en esos instantes todo lo que pensaba era en irse contra ella y decirle lo que pasaba, la clase de mujer que era por vender su cuerpo de ese modo. —Te presento —Jaime tomó su mano y la llevó hasta Maddox — Mi sobrino Maddox Stone, será testigo de nuestra boda. Él le dió una de esas miradas de repulsión que mostraba cada vez que hablaba de una de las mujeres que ya no soportaba, ahora ella había pasado hacer una de ellas. Ni siquiera entendía el porqué aquello le afectaba después de todo ellos solo eran médico y paciente nada más. —Señorita —Saludo Maddox sin un poco de emoción. —Un placer. Respondió Kaori tratando de sonar serena, pero por dentro se sentía desfallecer, la decepción en Maddox por ella era notable y aquello la hizo sentir muy incómoda. —Ya que estamos aquí fijemos la fecha de la boda. Maddox viaja mucho y debemos tratar de realizarla en él tiempo que esté aquí. Jaime comentó mientras Maddox tomaba el contenido de la copa de licor que Alana la madre de Kaori le había entregado. —Si quieres que esté presente debe ser pronto, en unos días me iré de viaje y no se cuando voy volver. Maddox soltó con amargura, la noche se había convertido en un desastre para él, descubrir que la mujer por la que se había esmerado en conquistar era una fácil que se vendía al mejor postor lo hizo hervir, y ni siquiera el trago de licor calmaba aquella rabia que crecía dentro de él. —En ese caso podríamos hacerlo en dos días, de todas formas será una ceremonia sencilla —Jaime comentó —¿Estás de acuerdo Kaori? Ella solo sonrió mientras asentía en acuerdo, no pudo decir nada más, si abría la boca sería para negarse y la deuda que tenía con Jaime era tan enorme que ni con vender la casa y su consultorio podría pagar, sin más remedio solo pudo aceptar con aquella sonrisa fingida. Maddox al ver aquello se puso de pie, el aura que emana de él era fría y sofocante, parecía querer destrozar a todos allí, Kaori lo sabía, lo había logrado conocer en sus sesiones. —Debo irme, tengo otros asuntos que resolver. Dijo con sequedad y caminó hasta la puerta sin esperar palabra alguna. —Maddox es un poco tosco, no tomen su actitud como una grosería, es así con todos. Kaori vio su figura desaparecer y la incomodidad creció en ella, su vida ya no le pertenecía, estaba a dos días de entregarse a un hombre que jamás podría amar, ni siquiera desear, pensar en lo que sería de ella la llenaba de tristeza y de miedo al mismo tiempo. DOS DÍAS DESPUÉS En una residencia lujosa Kaori Sato contraía matrimonio con Jaime Roux, su madre y Maddox eran los testigos, no hubo invitados, ni fiesta, ningún tipo de celebración, cosa que ella agradeció pues no tenía cara de ver a nadie y mucho menos fingir ante extraños. Se sintió presa, sin fuerzas y mucho menos sin ganas, todo lo que soñó para su vida se le estaba escapando de las manos. No estaba lista para dejar tantos anhelos, tantas metas que deseaba realizar. Jaime ya le había planteado la idea que ella se quedaría en casa solo para atenderlo, tendría que dejar su consultorio, su trabajo todo lo que tanto le había costado conseguir, al firmar esa acta renunciaba a su vida. —Sonríe un poco cariño, Jaime va a notarlo. Su madre le comentó al oído al dejar un beso en su mejilla. —Iré al baño para relajarme un poco —Le aviso antes de perderse por los pasillos. Su andar era deprimente, Kaori aun no lograba entender cómo fue que todo en su vida cambió tanto, como fue que no pudo encontrar más opciones, porque razón Jaime tuvo que llegar y ofrecer ayuda y sobre todo porque ella tomó su ofrecimiento, debió luchar, seguir buscando ayuda, alguna otra solución, ahora no estaría atada a un hombre mayor. De pronto la puerta del baño se abrió dando paso a Maddox que parecía un fiera recién sacada de una jaula. Tomó el cuello de Kaori y la hizo retroceder hasta la pared en dónde la inmovilizó. —Kaori Sato si querías dinero debiste decirme, te lo hubiese dado a manos llenas, solo tenía que entregarte a mí—Le soltó con asco. Ella lo miró sin decir nada, le dió esa mirada arrogante que siempre usaba contra él, acción que solo hizo molestar a Maddox. —¡Eres una cualquiera! una más del montón —Le dijo al tomar sus labios con rudeza. Kaori sintió sus labios devorar los suyos, la presión que ejercía en ellos dolía pero le gustaba al mismo tiempo, su lengua se coló dentro de ella mientras sus dientes mordían con demasiada fuerza su boca, parecía querer descargar el odio que reflejaban sus ojos en ellos. Aun así ella no se quejo, ni siquiera intentó quitarse, aquello al menos la hacía sentir algo que no fuera pena y tristeza por ella misma, aunque sabía que él solo veía en ella a una mujer que se vendió por dinero, una que lo decepcionó. —Cuando te canses de calentar la cama de Jaime y no encuentres satisfacción en sus brazos, búscame te mostraré lo que es estar con un hombre de verdad —Dijo con odio al soltar sus labios —Solo dime la cifra de tus servicios, al parecer venderte es tu verdadera profesión. Se fue después de decir eso, dejando a una Kaori llena de enojo y vergüenza a la vez, por alguna razón que Maddox la tuviera en ese concepto le dolió, en el fondo había despertado una atracción por él y ahora ella era la esposa de su tío, tío que la compró y eso Maddox no lo sabía, lo que ignoraba era el motivo de aquel acuerdo, pero Kaori no iba a decirlo, no podía, Jaime la había hecho prometer jamás decirlo.
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