—¡Maldita seas Kaori! Maddox soltó con suma irritación al entrar a su habitación, su respiración estaba acelerada, su pecho apretado y no precisamente de enojo, estaba excitado, Kaori lo había prendido y se había marchado dejándolo así, frustrado. —Lo hiciste a propósito, pero esto me lo cobraré ya lo verás. Se decía a si mismo mientras caminaba de un lado a otro, la imagen de ella semi desnuda no salía de su cabeza, el reto y burla en sus palabras y mucho menos el coqueteo sutil que uso. Cerró los ojos y recordo su culo adornado por la tanga, como la tela transparente del albornoz acariciaba su piel con suavidad mientras ella subía las escaleras. —¡Mierda! —Estampo un puño en la pared —¿Por qué tú maldita mujer me provocas así? Se dejó caer al sofá y sin más desabrochó su pantalón y

