—¡Es una vergüenza que una mujer tan desvergonzada permanezca en la familia Graham! —dijo Julian. No pudo evitar apretar los puños. Había pensado que era demasiado cruel divorciarse de ella de repente, ya que era huérfana. Se había esforzado al máximo para compensar su abnegada contribución en los últimos tres años. Ahora sólo sentía que ella era repugnante... ¡Debe divorciarse de esta desvergonzada ahora! La ira incontrolable hizo que el hombre no pudiera soportarla ni un segundo más. Inmediatamente se levantó, entró en el coche y arrancó el motor. —Julian, ¿a dónde vas? —Niki trotó para alcanzarle. Sus ojos estaban llenos de preocupaciones. Si Natalie tuviera una aventura con otro hombre, ya no podría seguir en la familia Graham. Ahora, a Julian definitivamente no le importaría el

