Al cabo de un rato, entró el ayudante. —Señor Graham, acabo de ponerme en contacto con el Grupo Gloria. Dicen que su jefe no está en casa y no saben dónde está. —¿No está en casa? —Julian frunció el ceño. —¿Estás seguro de que dicen la verdad? ¿O Philip encuentra una excusa para no reunirse con nosotros? —dijo Julian, mirando a su ayudante. El ayudante se rascó la cabeza y contestó —Es verdad. Hace días que no ven a Felipe. También he pensado en esto y he preguntado a otras empresas. Pero tampoco han visto a Felipe. Julian frunció más el ceño. Giró el gemelo de plata que brillaba con luz fría en su manga e hizo un gesto a su ayudante —Salga, por favor. Por la mañana, Natalie recibió una llamada de Ryan diciéndole que el laboratorio estaba terminado. Ella no podía esperar para verlo

