A pasos lentos, cruzamos una puerta oscura de una habitación enorme, me sigue guiando, cruzando la habitación, para llegar a otra puerta, la abre para mí, encontrándome con un pequeño cuarto donde las luces se encienden, su color es de un inmaculado blanco. Mi mirada se fija en la pared final de este cuarto, es un ventanal, que da la ciudad… me siento expuesta. Le miro sorprendida, asustada ante eso. Me encara una mirada sonriente. ─Tú puedes ver, ellos no… el placer se contiene en esta habitación. Pero tu mente viaja a los exteriores de esta─ responde ante mi preocupación, asiento aturdida. Me coloca en una especie de asiento de tonalidad negra, lo que resalta de forma evidente en este cuarto oculto, llenando de misterios nuevos mi cabeza. Me deja en él y comienza a caminar en la habita

