Narra Mariel. Llego a casa y en lugar de ir a mi habitación, me voy a la cocina, por un vaso de agua, encontrándome con mi nana, la cual al verme se pone una mano en el pecho. — Hay mi niña, que susto me diste, pero ¿Tú que haces aquí? ¿No deberías estar volando a Nueva York? — pregunta ella y le medio sonrió, porque me da un poco de gracias su cara de confusión al verme aquí, y doy gracias al cielo que mi gabardina cubra mi cuello. — Debería, pero surgió algo de último momento, así que ya no podré ir, más bien, dime ¿Qué haces tu despierta tan tarde? — pregunto ahora yo, pues son casi la una de la mañana. — No lo sé, no podía dormir y me levante a tomar algo, además de que Dimitri no está junto a mí y cuando eso sucede, no me es fácil consiliar el sueño. — Ya puedes dormir tranquil

