Narra Mariel. Me encuentro en la oficina, ya han pasado dos días, desde que le pregunté a mi madre, sobre aquel asunto sus respuestas me siguen intrigado, el haberla notado nerviosa me da un indicio de que sabe algo, aún no se qué, pero estoy segura que lo sabré. Me siento feliz y a la vez triste, mi padre ya puede respirar por si solo y eso es una muy buena señal, solo esperamos a que pronto despierte, pero por otro lado estoy triste, Alexander regresara a Nueva York pasado mañana, todavía no se va y ya siento que lo extraño. Escucho el sonido de notificación de mensaje en mi celular, camino hacia el escritorio y lo tomo, al ver el remitente, una sonrisa se extiende en mi rostro. Alexander. Mi pequeña bella durmiente, te invito a cenar esta noche, pasaré por ti a las ocho, esta noc

