Empezamos a jugar como niños, corrimos, salpicamos con agua, hicimos castillos de arena, reímos, gritamos, disfrutamos cada segundo juntos. Nos tumbamos en la playa admirando el atardecer. —Mi Kay, que hermosa te ves cuando sonríes. —Es que amo pasar tiempo contigo. Alejó la mirada y se fue, a ese lugar al que no me dejaba llegar. Exhaló con tristeza. —Mi estrellita contigo todo es perfecto, quisiera que esto nunca acabara, quisiera… Se quedó callado. —¿Quisieras qué? —intenté animarlo a seguir. Yo sabía perfectamente lo que quería decir, pero quería escucharlo de su boca, quería que confiara en mí para que compartiera sus miedos conmigo. —Es solo que a veces me da miedo. Mi mar favorito se nubló, pasé saliva para deshacer el asqueroso nudo que se formó en mi estómago. —¿Mi

