Desapariciones

1478 Words
Las clases no eran sencillas, pero Dafne descubrió una gran fascinación en la lingüística mágica, gran parte de los hechizos venían de las palabras que se decían o se pensaban al momento de hacerlos y cada idioma describía de alguna manera las tradiciones y culturas de cada r**a y por tanto tenía intensidad en diferentes áreas. Los elfos por ejemplo tenían la magia de la belleza y la gloria, su idioma era grandilocuente y persuasivo, y los elfos siempre se resaltaban por ser vanidosos y engreídos, con mucha razón, pensaba Dafne, por qué son hermosos e inteligentes; la magia de los duendes se dedicaba a la prosperidad, especialmente monetaria, su idioma era muy formal y con grandes razones los duendes eran los mejores mercaderes, pero a Dafne le llamaba mucho la atención la lengua de las hadas, está lengua era hermosa y servicial, aunque muy difícil de hablar, y la magia de las hadas se centraba en la naturaleza y los elementos. Su madre se había puesto muy feliz cuando elle decidió especializarse en lingüistica, no sabía que esa era la especialización de su madre, tal vez porque nunca hacía mucha magia y desde que su padre había desaparecido se habían distanciado. Aunque su objetivo principal para estudiar lingüística mágica era descubrir lo que decían los hechizos de su padre, se encontró fascinada por la historia de las diferentes razas, anteriormente, las razas estaban muy diferenciadas la una de la otra y no habían mestizos, ya que esto era tratado como una contaminación de la sangre, sin embargo, un rey antiguo decidió conquistar el mundo conocido en ese entonces, invadiendo tierras de elfos, hadas, duendes y otras criaturas. Por supuesto ésto genero desacuerdos ya que desde siempre todas las razas habían estado separadas, pero de estos encuentros empezaron a surgir parejas entre las razas que se oponían al mismo sistema de antes, gerando conflictos que a lo largo de los años se debieron resolver por el bien de todas las razas. El mundo en el que Dafne vivía ahora era una evolución de esa sociedad. En el instituto Dafne conoció a Tara, una mestiza de Ninfa muy amable, como Dafne, ella era estudiosa e inteligente. Dafne no era muy abierta a hablar con las personas, pero por alguna razón con Tara sentía que podía ser más sincera, así que por primera vez en muchos años ella sentía que tenía una amiga. A pesar de que pasaban bastante tiempo en el instituto juntas, hablaban muy poco de sus vidas personales, lo único que sabía Dafne de Tara era que había tenido un puntaje perfecto en lenguas y que hablaba perfecto el lenguaje de las ninfas y los duendes, por otro lado, lo único que sabía Tara de Dafne era que era una de las mejores hechiceras de su edad. Un viernes después del instituto, Dafne estaba hablando con Tara sobre las tradiciones antiguas de los duendes, de repente un hermoso elfo apareció detrás de Dafne, Tara se quedó en silencio mirando la hermosa figura, cuando Dafne volteo vio a Lex detrás de ella en silencio y sonriendo, Dafne no pudo contener la emoción y se levantó a abrazarlo, desde que había entrado al instituto no había podido ver mucho a Lex así que verlo ahí la hacía muy feliz. Después de abrazarlo lo besó en los labios, llevaba días queriendo hacer eso, sintió una corriente por su cuerpo que la hacía querer estar más cerca aún, pero aunque ella quería más, sentía que Lex la detenía un poco, extrañada lo miró y él le sonrió, después señaló con los ojos a Tara, Dafne había olvidado que estaba ahí, sonrojada de la pena se volteó para mirar a Tara que se estaba riendo. -No te preocupes por mí, si quieres sigue. -Lo siento -dijo Dafne - hace mucho que no nos vemos y en verdad me sorprendió, Tara él es Lex. -Mucho gusto Lex, mi nombre es Tara. -Mucho gusto Tara, no quería interrumpirlas. -No te preocupes, ya estábamos acabando. Además, se me hace tarde y ya me tengo que ir, nos vemos después Dafne - dijo Tara mientras se levantaba de la mesa y se iba. -Adiós -dijo Dafne aún apenada con su amiga - terminamos mañana. Dafne volteó a mirar de nuevo a Lex, él estaba sonriendo. -¿De qué te ríes? -Nada - dijo Lex alzando los hombros, después la tomó de la cintura y la acercó a él - no sabía que me habías extrañado tanto. -Bueno, hace unos días que no nos vemos, ¿tu no me extrañaste? -le reprochó Dafne -Por supuesto que sí -le dijo robándole un pico en la boca -por eso estoy aquí, no soportaba el no verte. Vamos, tendremos un cita. Esa tarde Dafne y Lex salieron a comer, y pasearon por el parque, Dafne era feliz cada vez que hablaba con Lex, le contó de sus clases y de su nueva amiga Tara, esta vez era Lex él que poco hablaba. -¿Y cómo va todo en el trabajo? - pregunto finalmente Dafne. -Bien, han habido problemas administrativos, pero son cosas aburridas. Dafne sentía que algo pasaba -¿Y las cosas con tu padre van bien? - Si, tú sabes que mi padre y yo tenemos una muy buena relación Daf. -Algo pasa... -¿A qué te refieres? -Tu sabes que yo soy un libro abierto para ti, pero no creas que no te conozco Lex, sé cuándo algo pasa y hoy algo te pasa a ti. Cuéntame. Lex dudó un poco. -Son cosas del trabajo, algo que no he podido solucionar, pero no es nada grave. -Vamos Lex, tú sabes que me puedes contar. Lex suspiró. -Esta bien, te lo diré, pero debes prometer que no le contarás a nadie sobre ésto. Dafne puso sus dedos en la boca e hizo el gesto de una cremallera. -Lo prometo. -Esta bien - replicó Lex, sonriendo ante el gesto –hace unos meses desapareció un fauno llamado Fausto que trabajaba en la oficina, yo no lo conocía muy bien porque era nuevo cuando eso sucedió, lo más extraño de todo es que simplemente desapareció de la faz de la tierra. Estaban estudiando el caso, pero después de unas semanas llegó una carta de él, decía que renunciaba, que se había ido a otras tierras y que no lo buscaran. Como no tenía familia y se verificó que la carta era original se detuvo la investigación. Todo parecía volver a la normalidad, pero esta semana desapareció un duende llamado Levian. Yo lo conocí un poco, es muy inteligente y bondadoso, ayuda a su madre que está enferma y tiene una novia con la que se iba a casar, lo extraño es que desapareció y 5 días después envío una carta, cómo la anterior decía que no lo buscaran, que había decidido viajar por el mundo para encontrarse a sí mismo. –que extraño, y ¿la carta es verdadera? –Si, ya verificamos, también le envió una carta a su novia rompiendo el compromiso. –Oh, pobre, debe de estar desecha. –Si, pero lo extraño es que en el poco tiempo que lo conocí, solo hablaba de su matrimonio y de que no podía vivir sin ella. No entiendo porque se iría así sin más. –Bueno, si es extraño. ¿Y tú no puedes ayudar a buscarlo con tu videncia? –Ya lo intenté, pero hay algo que me bloquea. Eso es lo que más me molesta. –Te entiendo. –Lo siento por deprimirte con estas cosas –No te preocupes, me gusta saber que pasa en tu vida y como te sientes. –Bueno, en este momento siento muchas ganas de besarte. –Eso es algo que se puede arreglar –dijo Dafne acercándose a Lex y robándole un beso, cómo siempre Dafne sintió esa corriente en su cuerpo cada vez que besaba a Lex, sintió que quería tenerlo más cerca, así que lo abrazó con fuerza, sus manos subieron por su espalda mientras él le agarraba la cintura para tenerla más cerca, Lex mordió despacio los labios de Dafne y ella sintió que iba a enloquecer, su respiración se aceleró y empezó a besarlo con más ganas, Lex se separó un momento y la tomo del rostro, sonriendo, Dafne miró en sus ojos dorados un fuego creciente, Lex levantó el rostro hacia el cielo y cerró los ojos suspirando profundamente. –Este no es un buen lugar preciosa. Dafne sonrió y miro alrededor, estaban en el parque, no había mucha gente porque estaban en un lugar alejado y ya era tarde, pero el tenía razón, ella también respiró hondo, ambos se miraron y rieron. La tarde terminó y Lex fue a dejar a Dafne a su casa y se marchó a la suya, Dafne llegó con las mejillas rosadas y muy feliz.
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