Las manos de Oliver finalmente sacaron la dichosa fotografía que tenía en el bolsillo y la desdobló mirándome nervioso. Cuando me la dió, y pude observarla por poco me ahogo con mi propia saliva del impacto. Mi corazón latió desbocado y mi respiración por ende, se volvió mucho más acelerada. Se trataba de Sarah, Sarah se encontraba en la puñetera fotografía. Su cabello n***o azabache se extendía acompañado de una pollina corta sobre su frente y su rostro pálido y ojos celestes que le caracterizaban, le adornaban con una pequeña sonrisa. Detrás de ella se encontraba una casa gigantesca, probablemente la casa de sus abuelos. —¿Que juego estás jugando Oliver? ¿Qué mierda es está? A caso lo estás haciendo a propósito para burlarte ¿Es eso? —De que me hablas Victoria, ¡No! Cómo puedes d
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