Cuando iba Flora a pagar, Álvaro la puso la mano sobre el hombro y dijo: –¡Deja, pago yo! –Y sacó su cartera. Yo mientras intenté salir abriendo mi puerta, y la verdad ¡no sé cómo fue!, pero me encontré a Álvaro ayudándome a salir. Todo fue tan rápido que aun ahora que lo estoy pensando no me explico cómo sucedió, subimos a casa. Debió de pedirle permiso a Flora, aunque yo no lo recuerdo, el caso es que comió con nosotras, ¡eso sí que lo recuerdo bien!, estábamos allí hablando y Flora dijo: –¡Voy a hacer algo de comer! Y él se levantó y se marchó con ella a la cocina, yo pensé que iría a por agua o yo que sé, y de pronto veo a Flora que regresa al salón donde yo estaba sentada, tan cansada del esfuerzo que había hecho que no podía ni quería moverme. Me habían escayolado hasta casi la

