Bueno, pues la costumbre de la taza de chocolate, la hemos seguido siempre y nos ha dado buen resultado, parece que es un alimento que aclara las ideas, de echo el chocolate aporta al cerebro una energía, y eso seguramente sea lo que hace que las cosas se vean más claras. Ya llevaba Álvaro viviendo en casa una temporada, cuando una tarde que estábamos viendo una película sentados en el salón, se levantó y al ratito apareció con una bandeja con cuatro tazas de humeante chocolate. Se veía que lo había pensado bien y todo lo tenía planeado aunque ninguno de nosotros nos habíamos dado cuenta de nada. Nos sentamos a la mesa cuando nos dijo que teníamos que hablar de algo importante, creímos que nos iba a comunicar que por fin había decidido coger un puesto que le habían ofrecido mucho mejor,

