Leo se encotraba en el hospital con su pequeña omega cuidandola a cada segundos, minutos, horas no se separaba de ella, Ana se entero de la tragedia que sucedió apesar de que se sentía exhausta se preocupó mucho y más cuando se suponía que ella tenía que cuidarla. Victoria sabía como escabullirse y escapar, aún así no quería ni imaginar en como se sentía su amigo. Leo agarro la pequeña y suave mano de la rubi —Ahorita regreso tengo que hacer algo importante, Ana estará pendiente de ti miéntras vuelvo ¿Ok? —El pelinegro se retiró del lugar después de ver como la omega asintió. . . . —Hola Victoria me alegra que ya estés bien. —La pelirroja sonrió tierna, la omega le devolvio la sonrisa—. ¿Sabes quien te hizo esto? —La mirada de la rubia cambió totalmente y asintió. Tenía que decir la

