Han pasado semanas. Vincent ha pasado la mayor parte de sus días fuera, llegando tarde por la noche cuando yo ya estaba dormida, y marchándose demasiado pronto antes de que pudiera despertarme. Empezaba a sentirme sola, pero por suerte estaban Anastasia y Sarah, que nunca se negaban a hacerme compañía. Hoy, finalmente, era el día que habíamos estado esperando. Íbamos a ir al centro comercial a comprar ropa nueva. Valentino por fin había accedido a que nos aventuráramos por el mundo sin que él y su hermano nos acompañaran. Sólo íbamos a estar Anastasia, Sarah y yo. No olvidemos que también íbamos a llevar al chófer, que también es nuestro misterioso guardaespaldas. Todos estamos de acuerdo en que esté allí, pero no debe estar pegado a nosotras todo el tiempo. Tras un gran debate, ganamos

