ARABELLA —Arabella, quería disculparme personalmente por mi comportamiento. Estaba actuando con egoísmo—, habló Valentino roncamente cuando nos encontró preparándonos para salir por las puertas de la casa. Noté cómo Vincet parecía agitado mientras miraba a su hermano. —No pasa nada—, le dije, con voz suave, sin estar segura de si lo decía en serio o no. Me dedicó una hermosa sonrisa que me dejó boquiabierta antes de tomar mi mano entre las suyas y depositar un pequeño beso en mis nudillos. —Estás especialmente guapa—, me felicitó. —È abbastanza, Valentino—, le dijo Vincet, con un claro enfado en la voz. [ ya basta ] —¿Qué? Sono solo gentile—, respondió Valentino, sonriendo ante sus propias palabras. Me acerqué a Vincet después de que me rodeara la cintura con el brazo, uniendo nuestr

