Victoria no había logrado encontrar paz en todo el día. La imagen de Liam seguía invadiendo sus pensamientos, incluso mientras se sumergía en la rutina de su trabajo. Lo veía en cada esquina, lo sentía en cada respiración, como si una fuerza invisible la conectara con ella de una manera más profunda que lo que el simple deseo podía explicar. Había logrado salir de su oficina con lo que creyó fue la suficiente determinación para cortar los lazos con él, pero ahora, en la soledad de su espacio, sentía la tormenta interior de sus emociones. La trampa que ella misma había tejido comenzaba a cerrarse a su alrededor. Había logrado esquivarlo todo el día, pero ni el cansancio podía borrar de ella las sensaciones y los recuerdos de Liam sobre su piel. Era como si su alma se hubiera atado a l

