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2053 Words
Arion después de enfrentar a su padre y dejarlo lleno de dudas, salió del despacho y fue a su habitación, se desplomó sobre su cama, y mirando a lo alto de su habitación cerró los ojos y recordó a Sasha de pronto sintió que una mano se deslizaba por su pecho y la agarró tan fuerte que un gruñido se escuchó. —¿Que haces aquí Romina? —preguntó. —Eres mi prometido, así que puedo deleitarme con tu cuerpo cuando me plazca. Arion de un salto se puso de pie, la tomó del brazo y la sacó arrastras de la habitación. —Tienes prohibido entrar aquí sin mi permiso, no lo vuelvas hacer. Habló apretando sus dientes y empujando la fuera de la habitación. —¿Que te pasa Arion? —Respeta mi privacidad, porque no voy a cumplir con el deseo de mi padre. —habló fríamente y entró de nuevo. Romina se quedó ahí mirando la puerta cerrarse en sus narices y su coraje hacia él crecía más cada día. —Vas a pagar cada una de tus humillaciones Arion, ya verás me las pagarás muy caro, voy acabar contigo y tu familia completa y también con la razón de esa decisión. —Vociferó furiosa en voz baja. Romina salió del Palacio y caminó por el sendero que la conducía al invernadero, ahí la esperaba siempre su amante. —¡Hola mi lobo feroz! ¿Llevas mucho tiempo esperando? —preguntó Romina con voz seductora y caminando muy despacio. —Muy poco, pero sé que vale la pena esperar, por que siempre me das lo mejor de ti. —Susurraba a su oído y dejando besos por su cuello, y bajando por su pecho. Unieron sus labios en un intenso beso apasionado y se entregaron a la lujuria de sus deseos desenfrenados. Mientras en palacio, Arion arregló la cesta que dejó Belio, con un poco más de alimento y ropa, salió en su carruaje con dirección a la cabaña donde estaba Sasha. El recorrido fue rápido y cuando llegó la encontró sumergida en el arroyo. La observó por un rato y luego la vio salir, y sigilosamente se adentró en la cabaña a esperar su regreso. Sasha se vistió y fue a la cabaña, a paso lento, aún su cuerpo dolía. —¡Hola!. —saludó él. —Creí que vendrías en la noche. —dijo Sasha. —Mira, te traje algo de comer y ropa, espero que te quede bien. —habló Arion. —Gracias por la ropa, Pero empezaré a trabajar, no puedo depender todo el tiempo de ti. —No me molesta cuidar de ti. — Sasha miró a Arion y tomo lo que tenía en mano, preparó la mesa y sirvió para los dos, comieron en completo silencio, después guardó el resto de los alimentos y usó la ropa que él llevó. Sasha al i tentar ponerse el pijama dió un traspié y Arion logró sostenerla. Ese roce erizó la piel de Sasha, y Arion no estaba diferente. Sasha lo miró a los ojos, vio sus pupilas dilatadas, ella tragó el nudo en su garganta y se alejó de Arion. —Gracias por todo boy a descansar. —dijo ella entrando a la habitación, se sento5muh despacio sobre la cama y se dispuso a dormir. Los sueños era cada vez más frecuentes y eso le era ya incómoda cuando estaba frente a Arion. "Caminó por un largo sendero, y a lo lejos vio a Arion, este se acercaba muh despacio y cuando estuvo frente a ella dejo un beso en su mejilla, roce de ellos encendió la chispa que no tenían intensión de apagar, Sasha rodeó sus manos en el cuello de Arion mientras este rodeaba su cintura y la apretaba a él. —Eres mía, eres mia, tú eres mi elegida Sasha.—Susurró entre sus labios, para luego profundizar ese beso mientras Sasha enredaba sus piernas en la cintura de Arion y este caminaba con ella a la habitación." La dejó muy despacio en la cama y poco a poco fue despojándose de sus prendas y se entregaron a la pasión que despertó en ellos, la diosa luna salió nuevamente y con ellos resurgió Yashira y Lowell, su lado salvaje afloró y fue una entrega total." El día la sorprendió nuevamente bañada en sudor, sintió temor de que Arion la escuchará asi como lo hacía Laila. Se puso de pie y y fue al baño, y y a hora después salió a la sala encontrándose sola. Arion vio a Sasha cerrar la puerta de la habitación y preparo el sofá para pasar la noche ahí, daba vueltas, pues Lowell estaba inquieto por salir. —No..ahora no...calma Lowell con calma. —se dijo dijo mismo. Se puso de pie y muy silenciosamente abril la puerta y vio a Sasha dormir plácidamente, Arion salió para regresar a palacio. Nuevamente tenía que enfrentar a su padre, como siempre lo hacía, subió a su coche sin ante dejar una nota de despedida a Sasha, todo el trayecto fue idear las palabras con las hablaría al consejo, llegó y justo en el momento en que llegaba, lo hacía también Romina. —¿Romina? ¿Que haces aquí afuera? Romina se sobresaltó al escuchar a Arion tras de ella, se giró y quedó frente a él. —¡Arion! Yo.. yo estoy esperando te, anoche fuí a tu habitación y no estabas, le pregunté a Belio y me dijo que saliste temprano y no regresaste.¿Donde estabas?. —interrogó. —De cacería Romina. ¿Por qué.? —Respondió fríamente. —Arion, Soy tu prometida, merezco una explicación, desapareces sin dejar rastro y luego apareces muy fresco como si nada. Arion la miró, mientras caminaba, y haciendo una mueca de sonrisa. —Romina, no estamos casados, y por lo tanto, puedo salir a cazar. ¿O deseas venir conmigo? —No, eso no me gusta, solo dímelo cuando lo hagas. Arion se adelantó y Romina fue tras de él, tenía que saber dónde y para que necesitaba cada día esa cesta que ordenaba preparar. Arion entró a su habitación cerrando la puerta en sus narices nuevamente, Romina suspiró profundo cerrando sus ojos tan fuerte que dolían, apretó sus puños, suspiró fuerte y giró sobre sus talones. —Maldit0 imbécil, como te detesto, no te soporto. —renegó para así mismo. Salió de palacio, subió a su coche, y ordenó al cochero ir al palacio de su padre, todo el trayecto fue recordar las caricias de su lobo y sonreía. Llegó, bajó de su coche y su enojo volvió al recordar el desprecio de Arion por como era tratada por el. Caminó a paso acelerado y entró en el despacho de su padre como un vendaval arrasando con todo. —Padre, tienes que adelantar esa estúpida boda, y ejecutar los planes ya no soporto los malos tratos de Arion, deseo acabar con todo esto. —Falta poco hija, falta muy poco para tu boda, ten paciencia. ¿O acaso lo amas tanto que te duele su rechazo?. —No padre, pero recuerda que Estoy sacrificando mi felicidad por tus intereses. —dijo Romina y caminó de largo subió las escaleras y fue a su habitación. Sentada frente al espejo miró su reflejo por mucho tiempo mientras en su mente rondaba una idea sugerida por su amante lobo feroz como a ella lo llamaba. "Te casas y serás la luna que dominará la manada no necesitas de tu padre, lo puedes hacer tú, y yo estaré contigo" recordó las palabras de su amante. —Yo seré la líder de las manadas, mi padre piensa que me va a utilizar pero está equivocado, no tomará ese poder nunca...será solo mío. —se dijo frente al espejo. Se puso de pie, pintó sus labios, y arregló su cabello. —Serás tu...solo tu. —se dijo. Romina suspiró, sonrió y volvió a poner su cara de inocencia. Salió de su habitación y fue a la habitación de su enferma madre. Romina miró a Marta, su madre en la silla de ruedas, se puso a su altura y dejó un beso en la frente. —¡Hola madre! ¿Como has estado? ¿Conseguiste otra dama de compañía? —saludó y preguntó. —Hija, no cometas esa locura, tu padre solo te utiliza, por favor escúchame. —fue lo primero que le dijo, al verla entrar. —¿Es lo único que tienes para decirme? vengo a verte y lo primero que me dices es eso, no te importa como Estoy. ¿Es en serio madre? —respondió Romina. —Hija, no permitas que la historia se repita. —pidió casi en susurros suplicantes. —Madre, ¿De que historia hablas madre. —Cariño, tu padre hará contigo lo mismo que Orion hizo hace años. —Habla claro madre. —Mi vida, tu padre solo desea el poder, porque creé que aún puede tener a la mujer que ama. —¿¡Que!? —El solo amó a una sola mujer, y no precisamente soy yo. —¿Que dices madre? ¿Quien es esa mujer.? responde madre. —insistió Romina al ver la tristeza en sus ojos. —Esa mujer es Kira, la madre de Arion, el la amó desde el primer momento en que la vio, Pero ella lo rechazó. —¿Estás diciendo que Kira rechazó a mi padre? —Lo hizo, y el juró vengarse por ese desplante. Y ahora te está utilizando a ti, es por eso que acudo a tus sensatez, no sacrifiques tu felicidad por una venganza que no te pertenece. Romina miró a su madre en completo silencio y salió de la habitación. Fue nuevamente al despacho de su padre donde estaba concentrado en unos documentos. —Padre, mi madre cada ves está más enferma, necesita ser internada. —habló Romina. —No quiere, y no la voy a obligar, además aquí la tengo vigilada las veinticuatro horas al día, y así estoy más seguro de lo que pretenda hacer en mi contra. —¿Qué puede hacer mi madre en tu contra?¿A que le temes? ¿Acaso ella sabe algo de ti que no me has dicho? Te recuerdo que somos socios en este matrimonio al que me estás sometiendo, y lo menos que me merezco es que tengas secretos conmigo. —Tu madre sabe de nuestros planes, y si la encierro puede comunicarse con alguien y hacerle saber a Orión, aqui yo controlo lo que entra y sale para ella. —dijo Lorkan. Romina sonrió sabiendo que no tendría que preocuparse por su madre. —Padre. ¿Porqué te despreció Kira en el pasado.? —Lorkan la miró sorprendido y Romina achicó sus ojos. —No eres completamente sincero conmigo padre. —dijo y salió del despacho y volvió a su habitación. Lorkan la vio desaparecer, sintió un desprecio tan grande al recordar su pasado, sirvió un vaso de whisky y lo bebió de un solo sorbo. —Pagarás por tu desprecio Kira, tu hijo pagará tu desprecio hacia mi. —habló con los dientes apretados y continuó preparando los documentos que usaría después de que Romina y Arion se casaran. Mientras en el palacio de Romeo. Orión y Kira discutían por el compromiso forzado de su hijo, estuvo en la ceremonia sin estar de acuerdo con todo lo que hicieron ahí. —Sabes que él tiene que escoger a su pareja, no tú, Orión. —protesta Kira. —El tiene que casarse con Romina, los ancianos lo aprobaron. —Esas cosas no están bien...no lo dicta así la tradición. Fue otro el que selló el compromiso, no fue Arion. —Es su sirviente, por lo tanto puede hacer eso y más. —renegó furioso Orión cuando escuchó la voz de Arion nuevamente contradiciendo lo al entrar sin avisar. —No voy a casarme padre, lo haré con quién yo escoja, y ya lo hice. perdóname si estoy desobedeciendo a tus deseos. —¿Que estupideces estás diciendo Arion? ¿Cómo que no te casarás con Romina? —No lo haré padre, Romina no será mi luna. —dijo Arion y salió de la habitación de sus padres. Orión estaba furioso, dió un fuerte gruñido y rompió la mesa de noche frente a él.
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