Capítulo 5.

1811 Words
.............................Amir Abdul............................... Aun no puedo olvidar aquel beso… ¡Por primera vez en mi vida siento esto por alguien!, al principio cuando le comente a la Señora Abdaid sobre su hija y mi interés por casarme con ella, solo tuve un solo objetivo; casarme con ella hubiese sido y es una buena alianza entre familia, y también porque así callaría las insistencias de mi padre para que consiguiese esposa; pero desde que sentí su toque y aquellos labios voluminosos sobre los mío, supe que no todo estaría perdido en un matrimonio obligado, ¡bueno, en mi caso!. La quiero porque me gusta, porque me encanta esos bellos ojos caobas, y eso que apenas solo han pasado once horas desde que ella choco conmigo, y conocí a la flamante hija de los Abdaid, su nombre y rostro siempre fueron un misterio para mí, su madre solo me había mostrados pequeñas imágenes de ella cuando era una joven chica, pero ahora es muy distinta a la niña que vi en las fotografías.  Toco mis labios mientras recuerdo cada detalle de su impulso al besarme, su sabor a menta y fresa, sus suaves labios curvados en un hermoso corazón fino y delicado, aquellas fracciones que hace en su rostro cuando algo no le gusta, es bellísima, atrevida aventurera y sobre todo una mujer apasionada. ¿j***r, cómo puede gustarme alguien que apenas conocí, como puedo sentir ese sentimiento de protección por una mujer que lo único que radica su cuerpo es pecado y peligro, una fiera salvaje que odia lo que es, lo peor de todo es que ella hace que mi corazón palpite de una manera tan enloquecedora, es como si solo ella supiera despertar en mi ese lado distinto de las cosas? Mientras me fundía en mis pensamiento, soy interrumpido por la mujer que me dio la vida- y bien hijo por que tanto silencio, acaso ya te has arrepentido, por mí no hay ningún problema cancelar la boda… -No para nada ´um, solo pienso asuntos del trabajo- respondo cerio, sé muy bien que a mi madre no le agrado la esposa que elegí, pero no se trata de lo que ella quiera si no de lo que yo desee. -Si por supuesto, puedo comentarte algo- la miro, ella solo hace la que nada le afecta, la que no le molesta nada y que simplemente es como una mujer musulmana tiene que ser. -¡Dime!- pregunto, en mi mente llega Rhania de nuevo, su rostro irrefutable, esa mirada de recelo e incomodidad ante la situación que sus propios padre la han puesto. -Pensé que era diferente- responde, la miro de nuevo, y arqueo una ceja. -Que quieres decir- pregunto nuevamente. -La muchacha, cuando hablaste de ella creí que era diferente, pensé que era como las muchachas que te he presentado pero vi que no es así, es exhibicionista rebelde no utiliza hijab como manda nuestras costumbres,  y sus comportamiento son impulsivo altaneros y prepotentes, en serio quieres casarte con ella- pregunta séptima vez. -Madre eso es lo que me gusta de ella, no es como las demás mujeres; su rebeldía se puede arreglar,  al igual que su vestimenta, sé que a pesar de que es musulmana al igual que nosotros ella captara y aprenderá a que tiene que seguir las costumbres ahora que será mi esposa. -Espero que no se te allá olvidado, el trato que teníamos- murmura. -Que trató-pregunto sin darle importancia a lo que quiere, cosa que no are, con una esposa tengo más que suficiente. -De que después de que te cases con esa mujer, te casarás con la prometida que  elegí para ti- me tenso. -Madre para que quiero otra esposa, yo me conformo con una sola. Además yo no acepte ese compromiso, ni siquiera baba lo hizo, tú fuiste la que impuso sin mi consentimiento- respondo serio dispuesto a no dar mi brazo a torcer. -Si pero igual, antes de que conocieras a esa chica tú prometiste a su familia que te casarías con su hija…- dice en un murmullo enojado. -Y eso que madre, me da igual dile que conseguí a una mejor…      No lo sé, excúsate, a la final tú fuiste la de la idea de elegirme esposas, ni siquiera me informaste de ello, ella ni siquiera me gusta. -Estas equivocado hijo, sería una vergüenza para la familia, además no hay ningún problema, por lo que noté hace media hora, me ha hecho llegar a la conclusión de que la chica no quiere casarse contigo. No creo que ella tenga ningún inconveniente de que tengas una segunda esposa- me tenso. -Y que te hace creer que ella no quiere casarse conmigo madre- recuerdo de nuevo ese beso que me dio. -Muy fácil hijo, no viste la cara que puso cuando le dije que tú eras su prometido- me encojo de hombros. -Tal vez, fue el impacto de la noticia tan repentina, recuerda que ella acababa de llegar de Dubái y que jamás pensó que se comprometería tan rápido. -Como sea… lo único que te puedo decir que a los únicos que yo podré llamar nietos son a los hijos que tengas con Jazmine- responde obstinada. -Madre por favor deja el.... Señor ya hemos llegado- informa el chófer. -Está bien - bajo del auto, al igual que mi madre. -Pues vas a tener que empezar a querer a mi prometida Rhani- respondo firme a mi decisión- porque ella va hacer mi esposa y el amor de mi vida, la mujer que te dará muchos nietos así que no se discute más el tema-ella me mira seria, pero sabe hasta dónde debe pisarle la cola al león, por lo que no se atreve a replicar. Su comportamiento me molesta, Karina siempre a sido una mujer que le encanta dominar a sobre manera, pero ni padre ni yo toleramos su faltas, entro a la casa dejándola a ella en la entrada, Subo a mi recamara y me consigo con mi hermana Kaila. -Hermano vienes de la casa de mi prometido- pregunta nerviosa. -Si hermanita como estas- beso su frente. Bien, nerviosa y un poco alegre- responde sonriente y sonrojada. -Qué bueno pequeña- ella me sonríe más. -Y también un poco dudosa, no sé si yo le guste a él- murmura preocupada. -Como dices eso- refuto-  si eres preciosa, eres como una diosa egipcia, no tienes nada de que temer, además ya no tendrás que soportar a mi madre-digo susurrando en su oído, ella sonríe. -Eso es lo bueno, y tú ya le compraste la joya a Jazmine, por lo que me dijo mi madre ella será tu esposa- pregunta penosa. -La verdad hubo un cambio- murmuro no dándole mucha importancia, ella frunce el ceño. -¿Un cambio?  Podrías explicarte mejor- pregunta confundida. -Bueno… sabes que Bezalet tiene una hermana verdad- ella asiente-  pues ella ha regresado de Dubái, esta mañana me topé con ella y... -Hermano no me digas que... -No sé qué decirte, la verdad es que es muy hermosa, y ver esa mirada y ese cincelado cuerpo, no puedo dejar que alguien me arrebate tan preciosa adquisición, por eso hable con sus padres para que me concedieran la mano de su hija. -Pero tú no estabas… -Lo sé, pero no pienso aceptar ese matrimonio, fue elección de mi madre; Jazmine es una mujer muy hermosa sin duda alguna, pero Rhania, Rhani es una mujer exquisitamente bella y no es tanto su belleza, si no su forma de ser, hace que quiero estar con ella, es adictiva, cuando está cerca, todo en mí se derrumba, ella es como un ángel caminando por el calor de las arenas, ella provoca algo en mi muy diferente a todo lo que he llegado a sentir por las mujeres. -Hermano, de seguro solo estás cautivado por su belleza- dice inquisitiva. -No... No kaila eso mismo pensé, pero ella misma me hizo cambiar ese pensamiento- sonrió embobado por los recuerdos. -Que quieres decir con que te hizo cambiar- pregunta curiosa. -Bueno… Ven vamos a mi habitación, recuerda que mi madre tiene oídos en todas partes... -Está bien- nos dirigimos a mi recamara y ella se sienta en la orilla de la cama. -Ella me beso- confieso así sin más, ella coloca los ojos como plato y yo solo me río por su cara de sorpresa. -Te beso, pero eso no es permitido, que una mujer bese a un hombre antes del matrimonio- dice confusa y sorprendida. -Ese es el problema, la hija menor de la familia Abdaid la mandaron a estudiar para Dubái cuando tenía 16 años, ya te imaginarás, ella haya se mantuvo durante cinco años, viviendo de una manera liberal sin el mando de nadie, a pesar de que es musulmana y fue criada dentro de las costumbre, su forma de pensar no es tan sumiso como las mujeres dentro de nuestras tradiciones, es rebelde y no le gusta las normativas religiosas anda sin hijab y viste casualmente algo exhibicionista, o eso dice ´um- mi hermana sonríe pasito, cómplice del desastre de esposa que elegí para mí- pero para mí, es la mujer perfecta que deseo como esposa. -Pero hermano mama no estará de acuerdo con que te cases con una mujer así, ya sabes- dice lo cierto, pero estoy lo suficiente mayor para decidir mi vida. -Si lo sé, ella esta encaprichada con que me case con Jazmine, pero no esta vez; no pienso dejar que se me escape la mujer que quizás algún día llegue amar y amarme, ya sabes ella me gusta y mucho y no pienso dejarla ir. -Y como piensas hacer- pregunta. -Yo ya confirme mi compromiso con Rhani y así va hacer, ella será la madre de mis hijos la mujer que me esperara en casa no quiero a otra y ya se lo aclare a mi madre. -Hay hermano sabias que mi madre le ara la vida imposible a ella- responde. -Lo sé, por eso decidí comprar una casa en Dubái, se lo mucho que amo vivir allí, quiero que sea feliz, deseo hacerla feliz, por lo que ese será mi regalo de bodas, por lo que me iré a vivir con ella allí después de vivir unos cuantos meses aquí- afirmo- de igual manera, compare una mansión para ella y para mí aquí, para no tener que vivir con mis padres, no quiero que mi madre sea un problema para nostros. -Me parece bien hermano, si traes a Rhania aquí, lo más seguro es que ´um le haga la vida imposible- la miro asintiendo ante su perspectiva. -Por eso no quiero que ´um, arruine mi matrimonio- respondo decidido. -Me parece bien hermano, te felicito bueno ahora voy a dormir mañana tengo que ir al salón de belleza- dice frustrada. -Con quien vas a parte de mi madre- pregunto curioso, ¡será que Rhania ira! -Con mi futura suegra y la prima Lili, y por supuesto madre ira también- asiento. -Mmm bueno que lo disfrutes- respondo, me encojo de hombros, mujeres y su fascinación de arreglarse por demás. -Entonces buenas noches hermano- dice dándome un beso en la mejilla y se marcha. Este es el comienzo de mi vida con la mujer que ahora será mí esposa, sonrió, ella será mi debilidad, he incluso mi perdición. "El tiempo es un dorado reloj de arena"  
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