Episodio 1

1932 Words
Pov. Min Seok. —Oh, vamos Minnie, no pasará nada.—escucho las palabras de mi mejor amigo decirme con mucha seguridad, lo miro dudoso, estoy un poco asustado de lo que pueda pasar. —Lu, tengo miedo, mejor hagámoslo otro día.— froto mis manos con nerviosismo.— Además, omma, está por regresar. —P—pero, lo prometiste, ¿Recuerdas?— él se cruza de brazos y me da la espalda, creo que está enojado. —Lu…— intento tocar su hombro pero él me esquiva. —Eres malo.— lo escucho refunfuñar.— ahora seré ciervo asado y la burla de todos. —Pero, siempre puedes mentirles.— trato de darle ánimos pero él sigue molesto. —¡Sabes que no sé hacerlo!— él me vuelve a dar la cara y puedo notar que tiene una hermosa trompa de gomita lo cual provoca que sonría un poco.— ¡Dios! ¡Soy tan sexy y tan virgen que todos se reirán otra vez de mí! Es melodramático, achino mis ojos y me cruzo de brazos.— También soy virgen y no me ando quejando como nenita.— ahora soy yo quién le da la espalda. —¡N—Nenitaaaaaaa!— un profundo grito de indignación resuena a través de mis oídos.— ¡¿KIM BAOZI MIN SEOK, ACABAS DE LLAMARME NENITA?! Trago saliva y disimuladamente paso tras paso trato de alejarme de él, tengo que escapar, huir, acabo de adentrarme en una zona peligrosa, poco a poco llego hacia la puerta, pero, ¡Aush!, estúpidas piernas de mantequillas, acabo dándome un contra suelazo que hacen que mis pobres pompitas se lastimen.— ¡Au, duele!— estoy sobándome el dolor que siento hasta que lo siento acercarse a mí, trago saliva y rápidamente le lanzo cualquier objeto que tenga en las manos, pero él las esquiva experimentadamente, lo reto con la mirada, trato de escapar gateando pero él es más rápido que me coge de los brazos haciéndome parecer cristo crucificado.— ¡Déjame ir, ciervo! —Vuelve a repetir lo que dijiste y ya verás de lo que soy capaz.— volteo la cara pero no porque esté asustado sino para reunir todo el aire que pueda y gritar un fuerte y profundo… —¡¡¡NENITA!!!— Lujan más allá de ofenderse está a punto de vengarse, alza ambas manos y… —jajajajajajaja, ¡Lujan, para, para!— sí, son cosquillas, él muy sin vergüenza me hace cosquillas, ¡PUNTO DÉBIL ACTIVADO! ¡Estúpida amistad de quince años! ¡Oh, sí! ¡Quince años! Somos amigos desde que nacimos y no es broma, nuestras madres se hicieron amigas en la sala de maternidad y luego, luego se dieron cuenta de que eran vecinas y eso nos lleva a esta etapa de nuestras vidas, a la tan ansiada A.D.O.L.E.S.C.E.N.C.I.A, en la escuela soy considerado un ser valiente, se preguntaran ¿Por qué?, pues, ser el amigo y más aún, el mejor amigo de Lujan no es cosa fácil, ¡No señor!, se los pondré de ésta manera, “Idea que se le mete acción que se comete”, pero ¡No, Señor! A él no le gusta realizarlas solo, ¡NO!, siempre tiene que arrastrarme a sus locuras. A los Cinco años… —¡Ay!, mi pancita gruñe.— estamos acostados boca arriba en la sala mirando hacia el techo con un calor casi insoportable.— ¡Y es tu culpa Minnie!—Lu, se sienta sobre la alfombra y me señala.  —¡No es cierto!— me defiendo de su acusación. —¡Tú te comiste mi comida y ahora tengo hambre!— él se para y me rodea sin dejar de señalarme con su pequeño dedo que me intimida. —¡Tú me la diste porque no te gustan los brócolis!— también me paro y mi cuerpito se balancea un poco.— ¡Además, yo te di mi postre! —Sí, sí cómo digas pequeño bollo comelón.— veo cómo desaparece enojado de la sala y me quedo solito, hago un pequeño berrinche hasta que lo veo volver con una sonrisita en el rostro, es un niño raro, le he dicho a mi omma que es extraño.— Tú mamá ha hecho un pie de manzana y ya que cierto niño glotón se comió mi comida ahora lo traerá por mí. —¿¡Eh!? ¡No lo haré!— protesto pero soy arrastrado hacia la cocina en contra de mi voluntad, Lujan se pone en cuatro y me dice que me suba sobre él para alcanzar el pie, lo hago y lo siguiente que sé es que pierdo el equilibrio y me voy al suelo con el pie sobre mi cabeza y ¡Oh, claro!, cómo olvidarlo la risa de fondo de un pequeño ciervo.  A los 10 años. Salimos de la escuela un poco tarde, lo bueno es que era viernes y ya salimos de vacaciones, ¡Oh, yeah, pYi Xinga allí te voy! Pasamos cómo todos los días por el parque pero esta vez sería diferente, ¿Por qué?, oh, claro, vemos a muchos niños practicando en sus skateboards y cómo siempre nuestro muy curioso ciervo tuvo que ir y meter la narizota dónde no lo llamaban. Ni loco me subo en uno de esas cosas que me dan pavor, no, no y no.— ¿Baozi, qué dices, lo intentamos?— ¿Ah?, volteo a verlo y puedo ver en sus ojos aquel brillo característico que solo sale a relucir cuando ve algo que llama mucho su atención. —No, ni en un millón de años.— me niego a su propuesta pero, sí, otra vez me arrastra con él. —Queremos intentarlo.— abro los ojos y estoy por rehusarme pero él me tapa la boca. Bien, lo siguiente que recuerdo es haber despertado en la cama de un hospital junto a Lujan que estaba jugando un video juego, ambos con las rodillas fracturadas y, sí, en el mismo lado de pierna. En aquellas vacaciones tuve que decirle adiós a un verano lleno de Sol, pYi Xinga y arena.    A los quince años.    Hace unas semanas unos de los muchachos de la escuela gritó frente a todos que Lujan era un bebé de mamá y que aún era un mariconcito virgen, Lujan enfureció y le dijo que no era virgen pero cómo ya dijo no sabe mentir, ya que cuando lo hizo su tip nervioso en el ojo lo delató, cada vez que miente sucede eso. Y aquí estamos, él sobre de mí haciéndome cosquillas, Lujan me propuso que ambos perdiéramos nuestras virginidades juntos, que cómo éramos buenos amigos nada pasaría, lo estuve pensando pero ese ciervo es tan insistente que me hizo aceptar, hoy es el “gran” día, sin embargo, tengo un poco de miedo. De un momento de otro siento cómo cesa de sus movimientos y me hace volver a mi posición de cristo crucificado cuando nuestras risas se callan y nuestras respiraciones se agitan, veo a Lujan acercarse poco a poco hasta que lo tengo muy cerca de mí, ¡Oh, Dios! Trago saliva y cierro fuertemente los ojos.— Anda, Minnie, ¿Qué dices?— respiro profundo, resoplo un poco y aunque esté un tanto aterrado también quiero experimentar así que ¡A la mierda! Me abalanzo torpemente sobre de él, ambos sonreímos y subimos a la cama, Lujan me da un muy tímido beso que me hace sonrojar, mis amigos dicen que es doloroso  la primera vez y conociendo al bruto de Lujan de seguro sí lo es, tengo miedo nuevamente, pero ya no puedo parar, nos desnudamos casi sin mirarnos, cuando veo su cuerpo desnudo tapo mis ojos con una mano y con la otra mi sexo, es muy vergonzoso, sé que Lujan también está avergonzado pero aun así coge mis manos y hace que me destape ente él, provocando que desvíe la mirada, siento cómo me besa con inexperiencia, más que sentir lujuria, siento cosquillas, río un poco y me gano la mirada fulminante. —Lo siento.— digo conteniendo la risa porque sé que se frustrará. Bueno no es que sea un santito puede que haya visto una que otra película porno así que siguiendo los sabios consejos del internet, enredo mis brazos alrededor del cuello de Lujan. Nos besamos un rato más hasta que empiezo a sentir calor ¿Será normal?, no lo sé, pero un cosquilleo se empieza a apoderar de mi piel, Lujan se despega un poco y de su mochila saca un tubito y un condón, trago nuevamente saliva tratando de prepararme a lo que venga. Lo miro nervioso y él me mira en las mismas circunstancias, ambos tragamos saliva y nos avergonzamos, él vuelve a inclinarse hacia mí y me besa pero esta vez con su cuerpo me abre las piernas, mi cuerpo se escarapela sintiendo un escalofrío al escucharlo abrir el tubito de lubricante, él se sienta, abro los ojos y me percato que ya tengo las piernas abierta, ¡Dios, qué vergüenza! Veo con los ojos bien abiertos cómo embarra sus dedos con esa esencia y al darme una mirada, sus dedos de a pocos se aproxima a mi entrada.— ¡Rayos, Lujan, abre los ojos!— le grito enfurruñado al verlo cerrar los ojos en el camino, aish, está por meterme algo y se da el lujo de cerrar su visión, ¡Es un tonto! —L—lo siento.— siento su primer dedo ingresar y grito porque duele. —¡Duele, Lu, sácalo!— pataleo ligeramente, él asustado lo saca de inmediato, cuándo ve que tranquilizo mi respiración vuelve a intentarlo y esta vez mi cuerpo lo soporta un poco más, ingresa otro dedo, cojo la almohada y la muerdo porque enserio me duele, él espera a que me acostumbre hasta que lo hago, lentamente los saca y mete con mayor facilidad, el hormigueo y cosquilleo que siento se intensifica pidiendo por más. De inmediato lo veo abrir el condón y ponérselo, quiero reírme un poco porque el que se pone le queda muy grande, agarra otro y no le cabe, finalmente coge el último que compró y ese si le queda, sin pensárselo dos veces tan solo cuenta con sus dedos en cuenta regresiva antes de entrar lentamente en mí. —¡Santa madre de los ciervos! ¡Duele!— me quejo y Lu se queda paralizado, no se mueve hasta que me acostumbre, él empieza a moverse de a pocos con lentitud, me voy acostumbrando a su tacto y poco a poco, ya no me incomoda, él aumenta sus embestidas y empieza a gustarme la cosa, cada penetración se siente bien, siento placer, poco a poco más y más gimo ante su tacto, ¡Guao!, el sexo es fantástico, trato de no gemir mucho para no que este ciervo manipulador no se la crea tanto, jejeje, hasta que llego al momento del que todos hablan, aquel momento donde los músculos del cuerpo se tensan, así que lo hago, me corro y Lujan luego de un par de movimientos más lo hace dentro del condón. Él cae contra mi cuerpo y besa mi frente, ambos estamos muy agotados y sudorosos. Lujan sale de mí y se acuesta a mi costado. —Minnie.— lo escucho decir con la respiración aún agitada, estoy un poco inconsciente cuando habla.— ¿Otra ronda?— es lo último que oigo antes de quedar atrapado debajo de un ciervo depredador. Fin Pov.    
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