Desperté acurrucada en el pecho de Max, me incorporé rápidamente y me di cuenta de que todo su pecho estaba babeado, lo limpié cuidadosamente para no despertarlo y en silencio tomé mi ropa para vestirme. Eran las 7 am así que aún me daba tiempo de ir a casa para poder bañarme e ir al trabajo. Max entraba más tarde así que lo dejé dormir y salí de su departamento. Cuando ya estaba lista me fui corriendo a la tienda para no llegar tarde de nuevo. Ingresé y me fui a mi puesto justo a tiempo. -Amanda, necesito hablar contigo -dijo la jefa acercándose a mi- Ven a mi oficina. Mierda, me va a retar. La seguí hasta su despacho y cerró la puerta para luego sentarse en la silla frente a su escritorio, me acerqué y me senté en los puestos de enfrente. -¿Estoy en problemas? -le pregunté asustada-

